Un equipo de investigadores descubrió los restos fósiles de un perezoso gigante y dos caballos prehistóricos en el cenote Dzombakal, ubicado en la comunidad de San Antonio Mulix, en el municipio de Umán, Yucatán. Este hallazgo es de gran relevancia, ya que representa la primera evidencia en la región de la familia Nothrotheriidae, a la que pertenecen estos perezosos extintos.
La exploración fue realizada por los espeleólogos Cristian Selun y Aldo Marucco, quienes descendieron aproximadamente 20 metros hasta el fondo del cenote. Los fósiles encontrados corresponden al Pleistoceno tardío, con una antigüedad estimada de entre 7,000 y 10,000 años.
Un ejemplar de Nothrotheriops shastensis
Tras un análisis preliminar, los paleontólogos identificaron que el perezoso gigante hallado pertenece a la especie Nothrotheriops shastensis, un mamífero de gran tamaño que podía medir más de tres metros de largo y alcanzar un peso de aproximadamente 300 kilogramos.
Marucco explicó que, entre los restos recuperados, se encuentran grandes fragmentos de extremidades, costillas y omóplatos, lo que confirma el gran tamaño del animal.
En cuanto a los caballos prehistóricos, los especialistas determinaron que corresponden a la especie Equus conversidens, un équido que habitó en la era del Pleistoceno y cuyos restos también han sido encontrados en otras regiones de México, como la cueva de Loltún, en Yucatán.
Importancia del hallazgo y resguardo de los fósiles
Los restos fósiles fueron encontrados en un área de aproximadamente cuatro metros cuadrados. Su disposición sugiere que fueron depositados de manera natural en un entorno donde el nivel del mar era mucho más bajo que en la actualidad, como lo indica la presencia de costras calcáreas en los huesos.
Debido a su relevancia científica e histórica, la ubicación exacta del hallazgo se mantiene bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La especialista en arqueología subacuática del INAH, Helena Barba, advirtió sobre la importancia de no remover estos vestigios sin autorización, ya que además de ser un delito federal, su alteración podría comprometer valiosa información sobre el pasado de la región.
Este descubrimiento se suma a otros registros de fósiles en los cenotes de Yucatán, donde se han encontrado restos de camellos, osos y tiburones megalodón. Sin embargo, es la primera vez que se documenta la presencia de un perezoso gigante en la zona, lo que aporta nuevos datos sobre la fauna prehistórica que habitó la península hace miles de años.