Durante siete años, una mujer del norte de China creyó estar casada con un agente de seguridad del Estado. Sin embargo, al iniciar los trámites de divorcio, su historia dio un giro inesperado: el hombre con el que formó una familia no era policía, sino un homicida condenado que vivía bajo una identidad falsa.
El caso se registró en la provincia de Hebei. La mujer, identificada con el seudónimo de Pang, contrajo matrimonio en 2014 con un individuo que se presentó como Jia Bin, supuesto miembro de la Policía Armada Popular, un cuerpo paramilitar encargado de la seguridad interna del país. Poco después de la boda, la pareja tuvo un hijo.
Con el paso de los años, el comportamiento del hombre comenzó a generar dudas. Pang relató que su esposo se ausentaba con frecuencia, justificando sus largas desapariciones con supuestas “misiones especiales”. Primero eran días, luego semanas y finalmente meses, hasta que en 2017 dejó de regresar a casa.
La mujer reconoció que nunca verificó la autenticidad de los documentos ni contactó a la unidad donde su esposo decía trabajar. Explicó que temía confrontarlo y que su prioridad era que su hijo creciera con una figura paterna, ya que ella había sido criada en un hogar monoparental.
El engaño salió a la luz en 2020, cuando Pang solicitó oficialmente el divorcio. Durante el proceso judicial, las autoridades le informaron que la identidad de Jia Bin no existía. Tanto la identificación militar como los certificados presentados en el matrimonio resultaron ser falsos, aunque en su momento fueron aceptados debido a la falta de mecanismos de verificación. A la boda solo asistió una mujer que se hizo pasar por la hermana del novio y afirmó que el padre de éste había fallecido.
La verdad completa se conoció en 2021, cuando Pang recibió una llamada desde una prisión. El hombre era en realidad Tu Jinli, sentenciado por asesinato y fraude, con una pena de muerte suspendida. Además, se confirmó que tenía otra esposa y varios hijos. De acuerdo con las investigaciones, Tu cometió un homicidio durante una pelea en 2011 y huyó, adoptando una identidad falsa como integrante de la Policía Armada Popular para evadir a las autoridades y cometer estafas.
El sujeto fue presentado a Pang por su propio tío, lo que reforzó la credibilidad de su historia. Tras una denuncia por fraude, las autoridades lograron identificarlo mediante cámaras de vigilancia y lo detuvieron en 2017. La sentencia fue dictada en 2020. Ya en prisión, Tu confesó su verdadera identidad y expresó arrepentimiento.
Después de un largo proceso administrativo, el matrimonio fue anulado oficialmente en 2025. El caso provocó un amplio debate en redes sociales chinas, donde usuarios cuestionaron la facilidad para contraer matrimonio con documentos falsos y las fallas en los controles de identidad. “El matrimonio parece demasiado fácil y el divorcio demasiado complicado”, escribió un internauta, mientras otro cuestionó el papel del familiar que lo presentó. La historia reavivó las críticas sobre las debilidades del sistema que permitieron sostener durante años una vida construida sobre una identidad inexistente.