Un innovador programa científico liderado por la bióloga marina Anastazia T. Banaszak ha logrado reproducir cinco especies de coral en laboratorio y reintroducirlas con éxito en los arrecifes del Caribe mexicano, donde ya se reproducen de manera natural.
El proyecto, impulsado desde 2007 por investigadoras de la Universidad Nacional Autónoma de México, surgió como respuesta a la grave degradación de los arrecifes en la región, afectados durante décadas por huracanes, enfermedades, contaminación y el cambio climático.
A través de un proceso altamente especializado, el equipo recolecta óvulos y espermatozoides de corales durante sus eventos de desove nocturno, los fecunda en laboratorio y cultiva las larvas hasta convertirlas en pequeños organismos capaces de sobrevivir en el mar. Posteriormente, estos “reclutas sexuales” son sembrados en arrecifes estratégicamente seleccionados.
A diferencia de otros métodos tradicionales, este programa apuesta por la diversidad genética. En lugar de clonar corales, produce millones de individuos genéticamente distintos, lo que incrementa sus probabilidades de resistir enfermedades, blanqueamiento y eventos extremos.
Los resultados han sido alentadores. Corales cultivados en laboratorio han sobrevivido a fenómenos como el blanqueamiento masivo de 2023 y enfermedades letales, e incluso algunas colonias ya han alcanzado la madurez reproductiva y participan en desoves naturales junto a poblaciones silvestres.
El proyecto también ha desarrollado un banco genético con cerca de 2 mil muestras de esperma de coral, considerado uno de los más importantes del mundo, y ha capacitado a más de 200 especialistas de distintos países.
Las especies trabajadas incluyen el coral cuerno de alce (Acropora palmata), corales cerebro y corales montañosos, fundamentales para la estructura de los arrecifes.
Gran parte de las labores de monitoreo y restauración se realizan en zonas como el Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos y la Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano.
Además del impacto ecológico, los arrecifes de coral son vitales para la economía y la seguridad alimentaria, ya que albergan el 25 % de la biodiversidad marina y protegen las costas al absorber la fuerza de tormentas y huracanes.
Pese a los avances, las científicas advierten que la restauración no será suficiente si no se atienden las causas del deterioro, como la contaminación y el cambio climático.
“Los arrecifes son como los canarios en la mina: nos están advirtiendo que algo no está bien”, señala Banaszak, quien destaca la urgencia de actuar para preservar estos ecosistemas clave para millones de personas en el mundo.