El Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, se encuentra en el centro de una creciente tensión internacional, luego de que seis potencias emitieran una condena conjunta contra Irán por recientes ataques y restricciones al tránsito comercial.
Los líderes de Francia, Alemania, Italia, Japón, Países Bajos y Reino Unido difundieron este 19 de marzo de 2026 una declaración en la que condenan “en los términos más enérgicos” los ataques contra buques mercantes y la infraestructura civil en la región.
En el comunicado, las naciones denuncian el “cierre de facto” del paso marítimo por parte de Irán, así como acciones que incluyen el uso de drones, misiles y el sembrado de minas, lo que consideran una amenaza directa al comercio internacional.
Asimismo, expresaron su “profunda preocupación” por la escalada del conflicto e instaron a Teherán a cesar de inmediato estas acciones y a cumplir con la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.
Los gobiernos recordaron que la libertad de navegación es un principio fundamental del derecho internacional, establecido en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y advirtieron que las consecuencias de esta crisis podrían afectar a nivel global, especialmente a las economías más vulnerables.
En el plano de seguridad, las seis potencias manifestaron su disposición para contribuir a garantizar el tránsito seguro en el estrecho, además de reconocer los esfuerzos de otros países que ya realizan preparativos en la zona.
En materia económica, destacaron la decisión de la Agencia Internacional de la Energía de liberar reservas estratégicas de petróleo de forma coordinada, y adelantaron que impulsarán medidas adicionales para estabilizar los mercados energéticos, incluyendo acuerdos con países productores para incrementar la oferta.
Finalmente, los países firmantes se comprometieron a apoyar a las naciones más afectadas por la crisis a través de la ONU y organismos financieros internacionales, subrayando que la seguridad marítima y la libertad de navegación son esenciales para la estabilidad y prosperidad global.