A cinco años del asesinato de George Floyd, el caso continúa siendo un símbolo global contra la brutalidad policial, pero también un ejemplo de cómo la desinformación puede distorsionar hechos comprobados.
El 25 de mayo de 2020, en Minneapolis, Floyd murió durante un arresto luego de que el entonces policía Derek Chauvin presionara su rodilla contra el cuello del hombre durante varios minutos, mientras este repetía que no podía respirar. Un video grabado por testigos documentó la escena y provocó indignación a nivel mundial.
Las imágenes detonaron semanas de protestas masivas en Estados Unidos y otros países, centradas en el racismo sistémico y el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades. En 2021, Chauvin fue declarado culpable de múltiples cargos, incluido homicidio, y actualmente cumple una condena de más de 20 años de prisión.
Investigaciones posteriores, incluyendo una del Departamento de Justicia de Estados Unidos en 2023, concluyeron que el Departamento de Policía de Minneapolis incurrió en un patrón de violaciones a los derechos civiles, como uso excesivo de la fuerza y prácticas discriminatorias contra comunidades afroamericanas y nativas.
Pese a los fallos judiciales y los informes oficiales, ha persistido una narrativa falsa que asegura que Floyd murió por una sobredosis de drogas. Esta versión, difundida por figuras políticas y mediáticas, ha sido desacreditada por expertos y por los resultados de dos autopsias, las cuales coincidieron en que la muerte fue un homicidio, aunque señalaron factores de salud y consumo de sustancias como condiciones concurrentes, no como causa principal.
Incluso en años recientes, algunos actores políticos han retomado estas afirmaciones para pedir el indulto de Chauvin, lo que ha reavivado el debate público. Sin embargo, especialistas en desinformación advierten que estas narrativas forman parte de un patrón más amplio que busca desacreditar movimientos sociales y justificar abusos de autoridad.
A cinco años de los hechos, el caso de George Floyd no solo sigue marcando la discusión sobre justicia racial, sino también la necesidad de combatir la desinformación en la era digital.