Un ataque aéreo atribuido a Israel acabó con la vida de Alireza Tangsiri, alto mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en medio de la creciente escalada del conflicto en Oriente Medio y los esfuerzos internacionales por alcanzar un acuerdo de paz.
De acuerdo con autoridades israelíes, el comandante iraní desempeñó un papel clave en operaciones vinculadas al estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio global de petróleo y gas. El ataque se habría registrado en la ciudad portuaria de Bandar Abbas, al sur de Irán, donde Tangsiri se encontraba junto a otros oficiales.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó la presión sobre Teherán para aceptar su propuesta de paz. A través de redes sociales, advirtió a las autoridades iraníes que deben tomar en serio las negociaciones “antes de que sea demasiado tarde”.
No obstante, el gobierno iraní ha rechazado públicamente la iniciativa estadounidense, insistiendo en que cualquier fin al conflicto deberá darse bajo sus propias condiciones, aunque versiones señalan que algunos funcionarios estarían abiertos a dialogar de forma discreta.
En este contexto, Pakistán ha fungido como intermediario, facilitando canales de comunicación informal entre Washington y Teherán, incluyendo la transmisión de una propuesta de 15 puntos para poner fin a una guerra que ya suma cuatro semanas.
Mientras tanto, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ordenó intensificar los ataques contra infraestructura militar iraní, con el objetivo de debilitar su capacidad antes de cualquier eventual acuerdo diplomático.
El conflicto, iniciado el pasado 28 de febrero con ataques coordinados entre Israel y Estados Unidos, ha dejado ya múltiples bajas entre altos mandos iraníes, elevando la tensión en una región clave para la estabilidad energética y geopolítica mundial.