Autoridades logran desarticular caravana migrante. Trasladan a indocumentados a Tabasco y Oaxaca

La caravana migrante, la segunda en lo que va del año, que salió el viernes pasado de Tapachula, Chiapas, con rumbo a la frontera con Estados Unidos, se disolvió este domingo luego de que autoridades migratorias acordaran agilizar los trámites migratorios de sus integrantes.

Luis García Villagrán, un activista que acompaña a los migrantes, dijo que las autoridades acordaron trasladar a poco más de 200 personas, principalmente de Venezuela, Colombia, Cuba, Nicaragua, entre otros países, a los estados de Tabasco y Oaxaca, en el sur del país, para sus trámites.

El grupo había salido el pasado 1 de abril con el objetivo de llegar a la frontera con Estados Unidos, aunque ese mismo día se enfrentaron con piedras y palos a agentes de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración (INM).

Tras ese enfrentamiento, varios migrantes se cosieron los labios para exigir que las autoridades les otorgaran documentos que les permitieran transitar por territorio mexicano.

La caravana duró tres días y apenas avanzó unos 16 kilómetros hasta la comunidad de Álvaro Obregón, prácticamente a la salida de Tapachula, donde los cerca de 400 migrantes que aún la integraban aceptaron finalizar su marcha.

Esta es la segunda caravana migrante del año, tras un primer contingente de unas 500 personas que salió en enero pasado, pero apenas avanzó unos 20 kilómetros ante la presión de las autoridades.

El INM pidió a los migrantes no autolesionarse «ni convertirse en rehenes de los intereses de terceros, quienes dicen defender sus derechos humanos, pero los motivan a cometer acciones que dañan su integridad física y psicológica». Señaló que las leyes y normas en la materia establecen rutas e instancias de atención para mantener una migración segura, ordenada y regular.

Y es que desde hace años, justo antes de Semana Santa, los indocumentados acompañados por activistas realizan un recorrido por el país, a veces hasta la frontera norte, que denominan «Viacrucis migrante» y que en 2018 dio surgimiento a las caravanas.

La estrategia del gobierno federal ha sido montar retenes en el camino de los migrantes, sobre todo en Chiapas, para detener su avance.

El número de personas que intentan llegar a Estados Unidos aumentó con la llegada del presidente Joe Biden a la Casa Blanca en enero de 2021.

Para este año, se anticipa que el flujo repunte aún más luego de que Estados Unidos suspendió el viernes pasado la orden de salud pública conocida como Título 42, que establecía la expulsión de personas sin papeles como medida precautoria por la pandemia de COVID-19.

La región vive un flujo récord de migrantes hacia Estados Unidos, cuya Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) detectó a más de 1.7 millones de indocumentados en la frontera con México en el año fiscal 2021, que terminó el 30 de septiembre.

México deportó a más de 114,000 extranjeros en 2021, de acuerdo con datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación del país, mientras que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) recibió un récord de 131,448 solicitudes de refugio en 2021.

Ana Paula Ordica