El 7 de octubre de 2023, dos integrantes del grupo Hamás entraron a casa de Ester Cunio, una mujer de 90 años de raíces argentinas y radicada en Israel. Ese día, en el Kibutz Nir Oz durante el asalto del grupo palestino, ocho de sus familiares fueron tomados como rehenes; dos de ellos, sus nietos, siguen cautivos en Gaza.
De acuerdo con el retalo de la mujer, esa mañana, los atacantes tocaron la puerta, entraron y le preguntaron a Ester dónde estaba su familia, a lo que ella contestó: “No tengo familia. ¿No ves? Anda”.
Horas antes había cenado con 19 de sus familiares en ese kibbutz, pero ella guardo silenció.
Pese a las amenazas de los hombres, la mujer mantuvo la calma y refirió a los hombres que era dificil comunicarse porque hablaban diferentes idiomas: ellos árabe y ella un hebreo básico.
“Yo hablo en argentino, en castellano”, les dijo. Cuando uno de los atacantes preguntó ¿qué es Argentina”, ella respondió:
“¿Vos mirás fútbol? Yo soy de donde es Messi”, dijo Esther.
“¡Messi! ¡A mí me gusta Messi!”, fue la reacción eufórica del joven. Fue un giro de suerte para ella.
Según su relato hecho para el documental Voces del 7 de octubre, enfocado en sobrevivientes de habla hispana, en ese momento el hombre de Hamás la tomó del hombre, le dio su rifle y le sacaron una foto que conserva cinco meses después.
En la imagen se la ve a Ester sentada, su pelo canoso, con un vestido blanco y negro, la escopa sobre su regazo sostenida por una mano y dedos en V en la otra. Él, encapuchado, con una bandera palestina bordada en su remera, y un dedo levantado.
Luego se fueron, dijo la mujer.
De los familiares que cenaron juntos el 6 de octubre de 2023, ocho fueron secuestrados a la mañana siguiente, así como 232 personas en el sur de Israel. Dos hombres: David y Ariel Cunio, sus nietos, siguen cautivos cinco meses después.
“Ahora espero que si él [Messi] sabe que yo lo mencioné y por él me salvé, ahora pediría por mis nietos que están encerrados, le pediría que por favor ruegue por Dios que se lo mande a él. Que trate de sacarlos, porque son chicos que valen oro”, pide Esther.
David fue secuestrado junto con su esposa, Sharon Alony Cunio, y sus hijas gemelas, Yuli y Emma, de tres años, quienes luego fueron liberadas a cambio de prisioneros palestinos. A Ariel, su hermano, se lo llevaron junto a su novia, Arbel Iud.
“Pelea por mí. No te rindas”, contó una vez liberada Sharon Alony Cunio sobre las últimas palabras que escuchó de parte de su marido. “Por favor, grita lo que yo no puedo gritar. Estoy aterrorizado”, le dijo. Según recordó, él estaba delgado y frágil, además de herido en una pierna.
Según Israel, 130 rehenes siguen cautivos en Gaza, de los que 31 habrían fallecido.
(con información de GDA). DA