En el Bioparc Valencia, España, una conmovedora historia de duelo y resiliencia ha capturado la atención de visitantes y especialistas. Natalia, una chimpancé de 21 años, mantuvo durante siete meses el cuerpo de su cría fallecida, en un gesto que reveló la profundidad de su vínculo maternal.
La cría de Natalia murió pocos días después de nacer, pero la chimpancé no se separó de su bebé, llevándolo consigo en sus actividades diarias. Este comportamiento, aunque habitual en chimpancés, suele durar horas o días en la naturaleza. Sin embargo, la prolongación del duelo de Natalia fue lo que sorprendió a quienes la observaban.
Miguel Casares, director del Bioparc, explicó que el equipo del zoológico tomó la decisión consciente de no intervenir en el proceso de duelo de Natalia. «Decidimos dejarlo estar, permitir que la familia se comporte como tenga que hacerlo, que lleven su duelo como estimen conveniente», afirmó Casares, aludiendo a la importancia de respetar el comportamiento natural de los animales.
Intervenir en el duelo de Natalia, según Casares, habría implicado anestesiar a ella y a otros chimpancés del grupo, lo que representaba un riesgo para todos. En su lugar, los cuidadores optaron por esperar a que Natalia soltara el cuerpo de su cría por sí misma, lo que finalmente ocurrió tras siete largos meses.
Cuando Natalia dejó de mostrar interés en el cadáver, los cuidadores recuperaron el cuerpo de la cría sin incidentes. La situación, aunque inusual, generó empatía en los visitantes del zoológico, quienes, tras superar la sorpresa inicial, respetaron el proceso de duelo de la madre chimpancé.
Mientras tanto, Noelia, la hermana de la cría fallecida, sigue creciendo con energía y curiosidad, sorprendiendo tanto a los cuidadores como a los visitantes del Bioparc.
Este episodio no solo muestra la capacidad de los animales para experimentar el duelo, sino también el compromiso del Bioparc Valencia con el bienestar y el respeto por la naturaleza de los animales bajo su cuidado.