Culiacán, Sinaloa, México.- A cinco años de los violentos sucesos conocidos como el Culiacanazo, la capital de Sinaloa continúa sumida en una ola de violencia. A pesar del reciente despliegue de 950 elementos adicionales de las fuerzas armadas y la Guardia Nacional, los enfrentamientos armados persisten, sembrando el temor en la población.
Este jueves, seis personas fueron abatidas por el Ejército en la comunidad de La Guásima, sindicatura de Tepuche, tras un ataque perpetrado por un grupo armado. En el lugar, las fuerzas del orden aseguraron tres vehículos, diez armas automáticas y equipo táctico militar. Las autoridades mantienen en reserva la identidad de los fallecidos mientras las investigaciones avanzan.
En otro evento de violencia, dos hombres ingresaron a un hospital con heridas de bala, presuntamente resultado de un enfrentamiento entre grupos rivales en la sindicatura de Villa Juárez, Navolato. Aunque se desconoce el motivo de la disputa, el conflicto ha dejado una estela de tensión en la región.
Los disturbios no cesaron ahí. En el fraccionamiento Valle del Sol, hombres armados irrumpieron en una vivienda y secuestraron a Javier Antonio «N», de 23 años. Mientras tanto, en una funeraria de la colonia Jorge Almada, civiles armados intentaron secuestrar a un deudo durante un velorio, golpeándolo en la cara con una pistola antes de huir.
Los bloqueos también regresaron a las carreteras. Camiones de carga y de pasajeros fueron incendiados en la Culiacán-Eldorado, la Maxipista Culiacán-Mazatlán y la carretera México-Nogales. Aunque el Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Estatal Preventiva lograron despejar algunas rutas, los enfrentamientos entre grupos armados continúan, dejando en vilo la seguridad del estado.
En un recorrido por la zona sur de la capital, elementos del Ejército encontraron artefactos explosivos caseros en la sindicatura de Costa Rica, lo que obligó al cierre temporal de la vialidad para neutralizar el peligro.
Ante esta situación, la Policía Estatal Preventiva ha reforzado la seguridad en puntos clave de la ciudad, incluyendo el aeropuerto, el centro penitenciario y el Complejo Estatal de Seguridad. Además, las instalaciones de la Policía Municipal están bajo revisión de la Secretaría de la Defensa Nacional en cuanto al manejo de armas.
Pese a la militarización, la violencia sigue desbordada, evidenciando que la situación en Culiacán está lejos de ser controlada. Las autoridades continúan investigando los incidentes, en un esfuerzo por recuperar la paz en una ciudad que aún carga con el legado del Culiacanazo.
Con información de El Universal.