29 de octubre de 2024
La población de ajolotes en Xochimilco ha experimentado una dramática disminución en las últimas décadas. En 1998, se contaban hasta seis mil ejemplares en los canales de este icónico ecosistema de la Ciudad de México. Sin embargo, para 2013, la cifra se había reducido a apenas 36, y modelos matemáticos advierten que para 2025 no quedará ninguno de estos anfibios en su hábitat natural.
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) están trabajando en un proyecto para estudiar la capacidad de regeneración de los órganos reproductores del ajolote (Ambystoma mexicanum), una de las características más notables de esta especie. La investigadora Tania J. Porras Gómez, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBO), señaló que el declive de la población se debe a varios factores, incluidos la contaminación del agua, el aumento de la temperatura, la presión de la actividad humana y la introducción de especies no nativas como la tilapia y la carpa.
Porras Gómez participó en un reciente seminario del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Química de la UNAM, donde destacó la necesidad de garantizar el acceso a mayor variabilidad genética para la preservación del ajolote. Aunque es conocido por su asombrosa capacidad de regenerar órganos como el corazón y el hígado, hasta ahora no se ha investigado si esta capacidad se extiende a sus órganos reproductores.
Desde 2021, el equipo de Porras Gómez ha estado revisando las células germinales de los ajolotes, un esfuerzo que involucra colaboración entre el IIBO y la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, que cuenta con una unidad de manejo autorizada para esta especie. Han encontrado reservorios de células germinales que podrían servir como una fuente de almacenamiento genético, lo que podría ser clave para la regeneración de la población.
“Es increíble que hasta este momento no sepamos si los ovarios y testículos se pueden regenerar, y el hallazgo de estas células nos sugiere que sí es posible”, afirmó Porras Gómez. Esta investigación no solo podría contribuir a la conservación del ajolote, sino que también tiene aplicaciones potenciales en la medicina, particularmente en problemas de fertilidad.
El equipo también trabaja en la creación de un repositorio de germoplasma, una colección de muestras con información genética de ajolotes, que sería compartida entre instituciones de investigación en México y el extranjero. Norma Moreno Mendoza, del IIBO, lidera esta iniciativa, que busca preservar la diversidad genética del ajolote.
Además, Luis Zambrano González y su equipo del Instituto de Biología de la UNAM están colaborando con los chinamperos de Xochimilco para reintroducir organismos en las áreas menos perturbadas de los canales, en un esfuerzo por devolver a los ajolotes a su entorno natural.
A pesar de los esfuerzos, trabajar con ajolotes presenta desafíos. Son organismos extremadamente sensibles a los cambios en temperatura y calidad del agua, y su recuperación es un proceso lento. Sin embargo, la esperanza persiste, impulsada por la dedicación de los investigadores y la importancia cultural del ajolote, que se ha convertido en un símbolo de la biodiversidad mexicana.
La base de datos AxoBase, que presenta el genoma y las líneas de investigación sobre el ajolote, también juega un papel importante en el esfuerzo por entender y preservar esta especie única: www.axobase.org.
Con información Fernanda Familiar