Ciudad de México.– Aunque son símbolo de identidad nacional y parte fundamental de la gastronomía popular mexicana, algunos antojitos callejeros fueron severamente calificados por la guía internacional Taste Atlas, que recientemente difundió un listado con lo que considera los cinco peores ejemplos de esta categoría culinaria en México.
La publicación, que ha provocado un intenso debate en redes sociales, no buscó descalificar tradiciones, sino señalar —según sus criterios— platillos que, por exceso de ingredientes, sabor poco equilibrado o particularidades locales, resultan poco atractivos al paladar extranjero.
Pese a que Taste Atlas ha elogiado otros platillos mexicanos —como las carnitas, que clasificó entre las mejores preparaciones de cerdo del mundo—, esta vez dirigió su crítica hacia algunos alimentos profundamente arraigados en el día a día de millones de personas.
Los cinco antojitos peor evaluados
1. Torta de tamal: Este clásico chilango, también conocido como guajolota, encabezó el listado por su “doble carga de carbohidratos”, una combinación que la guía consideró poco balanceada.
2. Torta cubana: La mezcla de múltiples embutidos y frituras, para Taste Atlas, carece de lógica culinaria, a pesar de su enorme popularidad.
3. Tacos de frijol con queso: A pesar de ser una opción sencilla y accesible, la guía no especificó claramente por qué los incluye entre los peores, generando desconcierto.
4. Tacos de tripas: Su alto contenido graso fue el principal motivo de crítica, aunque para muchos ese es precisamente su atractivo.
5. Tamales de chipilín: Originarios del sureste mexicano, fueron mal recibidos por el “sabor fuerte” de la planta, una observación que varios usuarios consideran subjetiva e injusta.
Identidad frente a la crítica
Los antojitos callejeros son una parte esencial del paisaje urbano y reflejan la diversidad regional del país. Su preparación inmediata, en comales, vaporeras o planchas, es parte de su encanto. Para muchos, estos platillos no solo son comida, sino herencia cultural viva.
La lista de Taste Atlas ha generado molestia entre defensores de la cocina popular mexicana, quienes consideran que no se puede juzgar con parámetros foráneos una tradición profundamente local.
En última instancia, más allá de rankings o paladares internacionales, estos antojitos siguen siendo, para millones, un símbolo de sabor, historia y pertenencia.