Periodistas del medio salvadoreño temen ser arrestados tras divulgar testimonios de líderes criminales que aseguran haber negociado con autoridades.
El medio digital El Faro advirtió que sus periodistas podrían enfrentar órdenes de captura luego de difundir un reportaje que revive acusaciones de pactos entre el gobierno de Nayib Bukele y estructuras criminales. La publicación, basada en entrevistas a cabecillas de la pandilla Barrio 18, ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de la libertad de prensa.
El director del medio, Carlos Dada, afirmó que la Fiscalía General estaría tramitando detenciones contra quienes participaron en la investigación. Según el reportaje, los pandilleros aseguran que hubo contactos directos con funcionarios del Ejecutivo para supuestamente obtener beneficios electorales y reducir homicidios.
Las entrevistas, grabadas en un lugar no revelado por razones de seguridad, mencionan a Carlos Marroquín, encargado de la Unidad de Reconstrucción del Tejido Social, y a Osiris Luna, viceministro de Justicia, como interlocutores con las pandillas. Ambos funcionarios ya habían sido sancionados por el Departamento del Tesoro de EE.UU. en 2021 por presuntas negociaciones con grupos como MS-13 y Barrio 18, acusaciones que fueron rechazadas en su momento por el gobierno.
Frente a la nueva publicación, el Ejecutivo volvió a negar cualquier vínculo con organizaciones criminales. El comisionado presidencial para Derechos Humanos, Andrés Guzmán, aseguró en redes sociales que en El Salvador se respeta la libertad de prensa y desestimó las denuncias de persecución.
Por su parte, el presidente Bukele publicó un mensaje indirecto en la red social X, acusando a medios internacionales de intentar deslegitimar sus logros en materia de seguridad. “Los medios globalistas han perdido su negocio porque hemos llevado la violencia criminal a mínimos históricos”, escribió.
La investigación de El Faro ha reabierto el debate sobre las prácticas del gobierno en su lucha contra el crimen y ha vuelto a colocar en el centro de atención la frágil situación de los periodistas que cubren temas sensibles.
Reconocido por su periodismo de investigación, El Faro ya había documentado en el pasado supuestos acuerdos secretos entre autoridades y pandillas, lo que ha convertido al medio en blanco de ataques oficiales. El nuevo episodio alimenta la preocupación sobre los riesgos que enfrentan los reporteros en el país.