Jerusalén / Teherán — A una semana del ataque israelí a una instalación nuclear en territorio iraní, la tensión en Medio Oriente ha alcanzado niveles críticos, con un intercambio constante de misiles y drones entre Israel e Irán, y un saldo de cientos de víctimas, daños masivos y una creciente preocupación internacional.
El gobierno israelí justificó el operativo, denominado “León Ascendiente”, argumentando que el programa nuclear iraní estaba a semanas de alcanzar el umbral del 90% de enriquecimiento de uranio, lo que indicaría la inminente capacidad para fabricar armas nucleares. Israel también acusó a Irán de haber desarrollado misiles balísticos de largo alcance con capacidad explosiva significativa.
Durante la operación, misiles israelíes impactaron instalaciones clave, provocando la muerte de varios científicos nucleares y altos mandos militares, entre ellos el comandante de la Guardia Revolucionaria, Hossein Salamí. El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, confirmó que varios funcionarios civiles y militares de alto rango también perdieron la vida.
Desde entonces, Irán ha lanzado múltiples oleadas de misiles contra objetivos israelíes, lo que ha derivado en una alerta internacional. Países como México, Estados Unidos, Brasil y China comenzaron a evacuar a su personal diplomático en la región.
El conflicto escaló aún más tras la muerte del nuevo jefe de operaciones del Estado Mayor iraní, Ali Shadmani, quien asumió el cargo tras la muerte de Salamí. El portavoz del Ejército israelí, Effie Defrin, aseguró que la operación que eliminó a Shadmani se ejecutó con inteligencia en tiempo real.
Mientras tanto, Irán enfrenta un apagón de internet casi total desde el miércoles. Las autoridades solo permiten el acceso en dependencias gubernamentales y han prohibido la toma de fotografías o videos en zonas públicas, en especial en las áreas bombardeadas. Sin embargo, imágenes de víctimas se han filtrado a medios internacionales. Hasta el domingo, el número oficial de muertos en Irán se elevaba a 224.
En Israel, aunque las autoridades han reportado 24 fallecidos, más de 5,000 personas han sido evacuadas de sus hogares. Se han contabilizado más de 400 misiles iraníes, con al menos 40 impactos confirmados, entre ellos uno que alcanzó el hospital Soroka en el sur del país, dejando 71 heridos leves y un caso grave por ansiedad. El gobierno israelí acusó a Irán de cometer un crimen de guerra.
Washington condena, pero aún no actúa militarmente
A pesar de la gravedad del conflicto, Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, no ha intervenido directamente. El presidente estadounidense declaró que tiene ubicaciones precisas del líder iraní, Ali Jameneí, pero señaló que no ha ordenado su eliminación “por ahora”. Trump también exigió públicamente la rendición de Irán.
Europa intenta abrir el diálogo
En un intento por desescalar la situación, el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, viajará este viernes a Ginebra, donde se reunirá con representantes de Reino Unido, Francia y Alemania (E3), así como con la alta representante de Exteriores de la Unión Europea, Kaja Kallas. El encuentro buscará retomar la vía diplomática para tratar tanto el programa nuclear iraní como la situación militar tras el ataque israelí.
Con la región en vilo, el mundo observa con preocupación un conflicto que amenaza con desbordar sus fronteras y poner en jaque la estabilidad internacional.