Quito. Adolfo Macías, alias “Fito”, considerado el narcotraficante más peligroso de Ecuador y líder de la organización criminal Los Choneros, aceptó voluntariamente su extradición a Estados Unidos, donde enfrenta cargos por tráfico internacional de drogas y armas.
La Corte Nacional de Justicia confirmó que la decisión fue tomada de manera libre durante una audiencia telemática realizada desde el centro penitenciario donde se encuentra recluido. Vestido con uniforme naranja, Macías respondió con un simple “sí, acepto” al ser cuestionado por el juez sobre su consentimiento.
La extradición aún requiere la autorización del presidente ecuatoriano Daniel Noboa, quien en declaraciones anteriores ya había expresado su disposición a colaborar con la justicia estadounidense. “Con mucho gusto lo enviamos y que vaya a responder ante la ley norteamericana”, dijo en una entrevista con CNN.
Una figura clave del narco en Ecuador
Adolfo Macías fue recapturado el pasado 25 de junio en la ciudad de Manta, donde se ocultaba en un búnker, tras haberse fugado en 2024. Su escape provocó una ola de violencia sin precedentes en el país, obligando al gobierno a endurecer su estrategia de seguridad.
El criminal será el primer ecuatoriano extraditado por delitos de narcotráfico tras la reforma constitucional aprobada mediante referendo en 2024, la cual abrió la puerta a estas entregas internacionales como parte de una ofensiva nacional contra el crimen organizado.
El fiscal estadounidense John Durham ha calificado a Macías como “un líder despiadado” al mando de una red criminal con ramificaciones transnacionales, especialmente en el tráfico de cocaína a través de puertos ecuatorianos clave.
Ecuador, en el centro del mapa narco
El caso de “Fito” se enmarca en un contexto de creciente inseguridad en Ecuador, país que en años recientes ha pasado de ser un punto de tránsito relativamente pacífico entre Colombia y Perú a uno de los países más violentos del continente. En 2024, las autoridades ecuatorianas incautaron un récord de 294 toneladas de drogas, reflejo de la magnitud del desafío que enfrenta el Estado.