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Ciudad de México.– La reciente decisión del Departamento de Comercio de Estados Unidos de restablecer una cuota compensatoria del 17.09% a las importaciones de tomate mexicano ha encendido las alarmas en el sector agroalimentario regional. El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) advirtió que esta medida representa un riesgo directo a la seguridad alimentaria de América del Norte y provocará un alza en los precios al consumidor tanto en México como en Estados Unidos.
La decisión se deriva de la salida oficial del gobierno estadounidense del Acuerdo de Suspensión de la Investigación Antidumping, vigente desde hace casi tres décadas. Esta salida implica el regreso de aranceles para el tomate fresco de origen mexicano, lo cual ha sido calificado por productores y autoridades como un retroceso en la integración comercial regional.
“Esta medida es un golpe a la cooperación regional y amenaza con desestabilizar la cadena agroalimentaria entre ambos países”, advirtió el CNA a través de un comunicado. El organismo, que representa a más de 1.8 millones de productores mexicanos responsables del 85% de las exportaciones agroalimentarias nacionales, alertó sobre las consecuencias negativas de esta decisión en toda la cadena productiva.
Según datos del CNA, México abastece 9 de cada 10 tomates importados por Estados Unidos, lo que representa más del 50% del consumo total en ese país. Esta interdependencia ha sido clave para garantizar productos frescos y asequibles para millones de familias estadounidenses.
El presidente del organismo, Jorge Esteve, hizo un llamado al diálogo binacional para evitar mayores afectaciones. Subrayó que el establecimiento de barreras comerciales genera incertidumbre, incrementa los precios y perjudica a los consumidores en ambos lados de la frontera.
Las secretarías de Economía y Agricultura mexicanas también reaccionaron, calificando la decisión como “injusta” y “contraria al espíritu de cooperación entre ambos países”. Ambas dependencias coincidieron en que el éxito del tomate mexicano en el mercado estadounidense obedece a la calidad del producto, no a prácticas desleales de comercio.
Asimismo, reiteraron que sustituir la producción mexicana es inviable, ya que dos de cada tres tomates que se consumen en Estados Unidos provienen de México.
Ante este escenario, el CNA instó a las autoridades a mantener abiertos los canales de negociación y evitar que una disputa comercial derive en mayores tensiones económicas y sociales para millones de familias que dependen de esta industria.