Maracaibo, Venezuela — Mervin Yamarte, uno de los 252 ciudadanos venezolanos recientemente liberados de una prisión en El Salvador, denunció haber sido víctima de torturas durante su reclusión y pidió sanciones contra los presidentes Nayib Bukele y Donald Trump, a quienes responsabilizó de su detención.
Yamarte fue deportado a Venezuela tras permanecer varios meses en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel salvadoreña construida para albergar a miembros de pandillas. Según su testimonio, él y muchos de sus compatriotas fueron detenidos bajo acusaciones infundadas de formar parte del grupo criminal Tren de Aragua, organización que Estados Unidos ha clasificado como terrorista.
“Fuimos a buscar un mejor futuro para nuestras familias, no somos delincuentes”, expresó Yamarte al llegar a Maracaibo, en el estado Zulia. También acusó a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado de respaldar indirectamente las políticas represivas contra migrantes.
Junto a Yamarte, otros liberados como Edward Hernández y Andy Perozo también relataron episodios de abuso físico. Denunciaron golpes, humillaciones, encadenamientos prolongados y condiciones indignas de alimentación e higiene. Incluso señalaron al personal médico del penal por participar en actos violentos.
Fiscalía venezolana inicia investigación contra autoridades salvadoreñas
Ante estas denuncias, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, anunció que su despacho abrirá una investigación penal contra el presidente Bukele y altos funcionarios del sistema penitenciario salvadoreño. Las acusaciones incluyen tortura, tratos crueles, desaparición forzada y asociación para delinquir.
Entre los señalados se encuentran el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Gustavo Villatoro, y el director general de Centros Penales, Osiris Luna Meza.
Intercambio diplomático tras bambalinas
La excarcelación de los 252 migrantes forma parte de un acuerdo internacional, según reveló el Gobierno de Nicolás Maduro. Como parte de la negociación, Caracas también liberó a un grupo de presos políticos y a diez ciudadanos estadounidenses, en un proceso en el que participó el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.
La situación ha reavivado el debate sobre el trato a migrantes en países receptores, especialmente en contextos de cooperación internacional en materia de seguridad.