Bogotá, Colombia.– En un hecho histórico para la justicia colombiana, el expresidente Álvaro Uribe Vélez fue condenado a 12 años de prisión domiciliaria tras ser hallado culpable de soborno a testigos y fraude procesal. La sentencia, dictada por la jueza Sandra Heredia, representa la primera condena penal impuesta a un exmandatario del país.
El fallo, cuya aplicación fue calificada como inmediata para evitar una eventual fuga, también inhabilita a Uribe para ejercer cargos públicos por más de ocho años y le impone una sanción económica cercana a los 837 mil dólares.
Durante la audiencia, realizada de manera virtual y con una duración superior a las seis horas, Uribe —de 73 años— mostró reiteradamente su desacuerdo con el proceso judicial. “Aquí hubo sesgo”, afirmó con visible molestia ante la magistrada. Heredia, por su parte, criticó la filtración anticipada del fallo a medios, apuntando como presunto responsable a un miembro de la familia del exmandatario, lo que provocó la reacción del acusado: “No le acepto que se meta con mi familia”.
El proceso contra Uribe comenzó tras una denuncia interpuesta en 2012 contra el senador Iván Cepeda. No obstante, en 2018, la Corte Suprema revirtió el enfoque del caso y abrió una investigación contra el expresidente. En 2020, Uribe renunció a su escaño en el Senado, lo que trasladó el caso del fuero constitucional a la justicia ordinaria.
Tras conocerse la sentencia, el partido Centro Democrático anunció movilizaciones para el próximo 7 de agosto, en apoyo al exmandatario, a quien consideran víctima de una persecución política. Las reacciones en Bogotá no se hicieron esperar: simpatizantes y opositores se enfrentaron verbalmente a las afueras del juzgado, divididos entre consignas de respaldo y celebraciones por el fallo.
Uribe tiene hasta el 13 de agosto para presentar su apelación, la cual será revisada por el Tribunal Superior de Bogotá. El plazo máximo para que dicho tribunal emita una resolución es el 16 de octubre; de lo contrario, el caso podría ser archivado.