El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump impuso nuevas restricciones al acceso de los periodistas dentro de la Casa Blanca, al prohibir su ingreso a una parte de la oficina de prensa sin previa autorización, con el argumento de proteger “información sensible”.
De acuerdo con un memorando emitido por el Consejo de Seguridad Nacional y dirigido a la portavoz Karoline Leavitt y al director de comunicaciones Steven Cheung, los reporteros acreditados “ya no tienen permitido” ingresar a la sección donde se encuentra la oficina de Leavitt sin contar con una cita programada.
Hasta ahora, los periodistas podían acceder libremente a esa área para intentar obtener declaraciones o confirmar información con los funcionarios del equipo de comunicación. Sin embargo, con la nueva disposición, su presencia se limitará únicamente a la zona contigua a la sala de prensa, donde trabajan los corresponsales con menor rango o experiencia.
La medida se enmarca en una serie de restricciones más amplias impuestas por la actual administración a los medios de comunicación. A principios de este mes, varias organizaciones periodísticas, entre ellas la agencia AFP, rechazaron firmar las nuevas normas de acceso al Pentágono por considerarlas demasiado restrictivas.
Diversas asociaciones de prensa han manifestado preocupación por lo que consideran un retroceso en la transparencia y el libre ejercicio del periodismo en la Casa Blanca.