Dos historias de jóvenes talentos han encendido la polémica en el boxeo mexicano. Por un lado está Juan “El Güerito” Pérez, un adolescente de Tepito que, con solo 16 años, realizará su debut profesional este sábado 22 de noviembre en Riad, Arabia Saudita, dentro de la misma cartelera que encabezan David Benavidez y Anthony Yarde. Al otro extremo, Romina “La Bambita” Castán, veracruzana de 12 años, vio frustrado su intento por convertirse en la boxeadora profesional más joven del mundo y aspirante a un Récord Guinness.
Mientras “El Güerito” cuenta con el aval del presidente del Consejo Mundial de Boxeo (WBC), Mauricio Sulaimán, además del respaldo de sus padres y del barrio que lo vio crecer, su caso contrasta con el de Romina, cuyo debut fue frenado tajantemente por el mismo organismo.
Pérez enfrentará al ugandés Barker Ssewanyana, de 31 años, tras haber acumulado 90 triunfos como amateur y una gran popularidad en redes. El WBC incluso lo nombró embajador juvenil, celebrándolo como “una sensación en México”.
En contraste, semanas antes, la organización rechazó con firmeza que “La Bambita” debutara, calificando la idea como “una barbaridad”. La Comisión de Box de Veracruz, que inicialmente había autorizado la pelea, terminó dando marcha atrás ante la presión del organismo.
Aunque la diferencia entre ambos es de cuatro años, el debate se ha encendido porque el boxeo mexicano mantiene una larga tradición de hombres que debutaron siendo adolescentes: Salvador Sánchez lo hizo a los 16, el “Canelo” Álvarez a los 15, y nombres como Julio César Chávez o Ricardo López comenzaron antes de los 18.
Para muchos, permitir que una niña de 12 años suba al ring profesional implica riesgos médicos innegables. Aun así, la polémica persiste: ¿por qué un joven de 16 años puede enfrentar a un rival adulto de 31 con apoyo total del WBC, mientras una menor queda fuera sin posibilidad de debutar?
Mauricio Sulaimán ha defendido la decisión, argumentando que “la diferencia entre 12 y 16 años es un abismo” y asegurando que el debut de Pérez será seguro y con un rival “perfectamente nivelado”.
Así, mientras en Tepito se preparan para celebrar el ascenso de un nuevo talento en el ring, en Veracruz una niña guarda los guantes con los que soñó romper un récord y marcar historia.