El Gran Premio de Las Vegas dejó un giro inesperado en la pelea por el campeonato mundial de Fórmula 1. Max Verstappen celebró su victoria en pista y, horas después, la descalificación de ambos McLaren por desgaste excesivo en las tablas del suelo cambió por completo el panorama, acercando al piloto neerlandés a la corona que parecía lejana tras la bandera a cuadros.
Inicialmente, Lando Norris había finalizado segundo, un resultado que lo acercaba a su primer título. Durante la carrera, el británico recibió instrucciones de su equipo sobre medidas de “lift and coast” y mensajes sobre el combustible, lo que generó dudas sobre posibles problemas de abastecimiento. Sin embargo, la investigación de la FIA determinó que la verdadera causa fue el desgaste crítico en las tablas del suelo, un aspecto técnico que McLaren intentó gestionar discretamente en las últimas vueltas.
El comunicado oficial del equipo señaló que Norris “tenía algunos problemas con nuestro coche, que lamentablemente nos llevaron a la descalificación”. Mientras Oscar Piastri terminó cuarto en pista, los datos de su monoplaza no reflejaban el mismo riesgo, lo que explica la diferencia en el tratamiento de ambos pilotos.
Las consecuencias para el campeonato son significativas. La ventaja de Norris sobre Verstappen se redujo de 42 a 24 puntos, mientras que Piastri queda empatado en la misma distancia. Con solo 58 unidades en juego en las próximas carreras de Qatar y Abu Dabi, McLaren pasa de un escenario cómodo a uno extremadamente vulnerable.
El error en la gestión del desgaste mínimo de las tablas demuestra, una vez más, que en la Fórmula 1 la carrera no termina hasta que los comisarios emiten su veredicto final, y que cada detalle técnico puede cambiar por completo la narrativa de un campeonato