Un devastador incendio consumió gran parte del complejo residencial Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po, convirtiéndose en el peor siniestro urbano que Hong Kong ha enfrentado en tres décadas. Las autoridades confirmaron este jueves que el fuego ha dejado 75 muertos, 76 heridos —incluidos diez bomberos— y al menos 279 personas desaparecidas, mientras continúan las labores de búsqueda entre los restos de los edificios calcinados.
El fuego, que se desató la tarde del miércoles, avanzó con una velocidad inusual. Videos difundidos en redes sociales muestran cómo las llamas envolvieron los edificios en cuestión de minutos, alimentadas por andamios de bambú cubiertos con mallas de seguridad y materiales de renovación altamente inflamables como lonas impermeables y poliestireno expandido. En las imágenes también se observan estructuras metálicas desprendiéndose debido a la intensidad del calor.
Wang Fuk Court, un complejo de ocho torres con más de 4.600 residentes y 2.000 departamentos, fue prácticamente devastado: siete de sus bloques, de 31 pisos cada uno, quedaron seriamente afectados. Solo esta mañana el jefe del Ejecutivo, John Lee, confirmó que los incendios estaban finalmente bajo control tras casi 10 horas de esfuerzos continuos.
Entre los escombros, los equipos de rescate lograron encontrar con vida a un sobreviviente en la escalera del piso 16, mientras que 62 personas permanecen atrapadas, según el último reporte oficial.
Para enfrentar la emergencia, el Departamento de Bomberos movilizó un despliegue sin precedentes: 1.250 elementos, más de 300 unidades de emergencia, 26 equipos especializados y cuatro drones utilizados para vigilancia aérea. Los mandos han advertido sobre el riesgo de colapso de los andamios, algunos de cuyos fragmentos ya han caído, obligando a extremar la precaución en cada piso.
Las primeras investigaciones apuntan a una grave negligencia de la empresa contratista encargada de la remodelación del complejo. La policía detuvo a dos directivos y a un consultor de ingeniería bajo sospecha de homicidio imprudente, señalándolos por emplear materiales que habrían acelerado la propagación del fuego. Oficinas y domicilios vinculados a los implicados fueron cateados este jueves.
Paralelamente, la Comisión Independiente Contra la Corrupción abrió una pesquisa sobre posibles irregularidades en la obra, valorada en 330 millones de dólares hongkoneses (unos 42 millones de dólares estadounidenses).
La magnitud de la tragedia llevó al jefe del Ejecutivo a calificarla como una “catástrofe masiva” y a suspender todos los actos de campaña rumbo a las elecciones del Consejo Legislativo del 7 de diciembre. Incluso dejó abierta la posibilidad de modificar la fecha de la jornada electoral.
La solidaridad no se hizo esperar: la Fundación Jack Ma, Alibaba y Ant Group anunciaron donaciones por 60 millones de dólares hongkoneses, mientras que empresas como BYD, ByteDance, Didi, Trip.com y NetEase aportarán 10 millones cada una para apoyar a las víctimas y a los servicios de rescate.
El desastre ya supera la tragedia del incendio del edificio comercial Garley en 1996, que dejó 41 víctimas mortales y que hasta hoy era considerada la peor en tiempos de paz en Hong Kong.