Ciudad de México.— El mural Tzompantli Mexica, del artista Rafael Cauduro y ubicado en una de las escaleras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), resultó afectado durante los actos vandálicos ocurridos el pasado 15 de noviembre, cuando integrantes del llamado “bloque negro” rompieron uno de los cristales que forma parte de la obra e impactaron algunos de los cráneos de fibra de vidrio que la integran.
La pieza, que desde 2009 forma parte del edificio del máximo tribunal y representa muertes, masacres e injusticias a lo largo de la historia de México, estaba compuesta por aproximadamente 240 cráneos incrustados en un vitral que se ilumina con luz natural. Tras la protesta, varios de estos elementos cayeron y el vidrio resultó fracturado.
Entre los detalles que más llamaron la atención tras los daños, se encuentra que uno de los cráneos más emblemáticos de la obra, conocido como “Anacleta”, logró permanecer intacto. De acuerdo con Andrea Estévez, coordinadora del área de visitas guiadas de la SCJN, esta pieza destaca por su forma irregular, ya que Cauduro decidió conservarla así, luego de que no lograra perfeccionarla como las demás. Incluso, relató que el propio artista llegó a escribir la frase “Anacleta te quiero” como una especie de homenaje espontáneo a esta figura.
Hasta el momento, personal del INBA y del INAH ha realizado al menos tres visitas de evaluación; sin embargo, aún no se determina el costo de la restauración, pues la obra combina cerca de 50 materiales distintos y el autor ya falleció, por lo que tampoco ha sido posible contactar a su taller.
Las autoridades de la Corte confirmaron que los gastos de reparación serán cubiertos por un seguro institucional, pero también se abrió una carpeta de investigación ante la Fiscalía General de la República, por daños a un bien considerado patrimonio nacional.
El subdirector general de lo Contencioso de la SCJN, Jorge Vera, señaló que no hubo personas que ingresaran al recinto; sin embargo, desde el exterior se ocasionaron los destrozos al romper ventanas, puertas y parte del vitral del mural.
Tras los hechos, el presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar, condenó la violencia ejercida contra el edificio histórico y reiteró que la institución mantendrá sus puertas abiertas al diálogo, subrayando que no tienen cabida los actos de destrucción contra el patrimonio cultural del país.
Cada año, la SCJN recibe alrededor de 29 mil visitantes interesados en conocer sus instalaciones y los murales que alberga, entre los que destaca la obra de Cauduro por su mensaje crítico y su estilo hiperrealista, considerado único a nivel mundial.
Este ataque se suma a otros momentos en los que manifestaciones han afectado obras artísticas en México, como el mural El Derecho a la Cultura de David Alfaro Siqueiros en la UNAM, así como espacios culturales como el MUAC y la Librería Julio Torri, recordando la vulnerabilidad del patrimonio artístico ante expresiones de violencia.