La Confederación de Trabajadores de México (CTM), histórica columna del sindicalismo institucional en el país, atraviesa una de sus crisis más profundas ante la prolongada ausencia de su secretario general, Carlos Aceves del Olmo, y versiones sobre posibles maniobras irregulares para definir su sucesión.
El líder cetemista lleva más de cuatro meses sin aparecer en actos públicos ni emitir declaraciones. La falta de información oficial sobre su estado de salud —que fuentes extraoficiales atribuyen a un deterioro cognitivo severo— ha generado incertidumbre entre los sindicatos afiliados, quienes exigen un proceso transparente y respeto a los estatutos.
En este contexto, Leticia Aceves, hija de Carlos Aceves y actual secretaria de Cultura de la CTM, ha comenzado a asumir funciones de representación sin un nombramiento formal. Este hecho ha provocado malestar entre distintos líderes sindicales, que temen que se esté preparando una sucesión de carácter familiar.
La tensión se incrementó luego de la difusión de una convocatoria a una supuesta “reunión informativa” programada para el 25 de septiembre, firmada por Jesús Priego Calva en nombre de Carlos Aceves, sin detalles sobre el orden del día ni justificación legal. Dirigentes consultados califican este hecho como un intento de nombrar a un secretario general sustituto de manera irregular.
Lo más delicado son los rumores que circulan al interior de la CTM: Tereso Medina, uno de los cinco secretarios generales adjuntos, habría entregado más de 30 millones de pesos a Leticia Aceves para asegurar su ascenso al frente de la Confederación. Aunque no hay confirmación oficial, la presunción ha generado indignación entre las bases.
“El movimiento obrero no puede ser rehén de acuerdos a escondidas ni de herencias familiares. La CTM debe respetar sus estatutos y garantizar una transición legítima y democrática”, señaló un dirigente estatal que pidió anonimato.
Ante la situación, trabajadores y líderes sindicales exigen la convocatoria inmediata a una Asamblea Nacional extraordinaria, transparencia sobre la salud del actual dirigente y una investigación a fondo sobre la presunta compra de decisiones dentro de la organización.
La CTM, símbolo histórico de la lucha obrera en México, se encuentra hoy ante un dilema: recuperar su legitimidad o quedar marcada por el escándalo, el nepotismo y la corrupción.