El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su administración ha clasificado al gobierno de Venezuela como una “organización terrorista extranjera” y ordenó un bloqueo total a los petroleros autorizados que ingresan y salen del país sudamericano, como parte de una nueva escalada de presión contra el régimen de Nicolás Maduro.
A través de sus redes sociales, Trump afirmó que Venezuela se encuentra rodeada por una poderosa presencia naval estadounidense, la cual —aseguró— seguirá aumentando hasta que, según sus palabras, el gobierno venezolano devuelva a Estados Unidos el petróleo, tierras y otros activos que considera fueron “robados”. El mandatario acusó al régimen de Maduro de utilizar los recursos petroleros para financiar actividades como el narcotráfico, la trata de personas, asesinatos y secuestros.
Trump sostuvo que, además del presunto despojo de activos, la designación como organización terrorista responde a lo que calificó como vínculos del gobierno venezolano con el terrorismo y el crimen organizado. En ese contexto, también afirmó que migrantes indocumentados y personas con antecedentes criminales enviados a Estados Unidos durante la administración de Joe Biden están siendo retornados a Venezuela de manera acelerada.
Hasta el momento, no se ha detallado cómo se implementará el bloqueo naval ni si se recurrirá nuevamente a la Guardia Costera para interceptar embarcaciones, como ocurrió recientemente con la incautación de un petrolero venezolano que transportaba cerca de dos millones de barriles de crudo. Tampoco se precisó a qué activos específicos se refirió Trump al hablar de “petróleo, tierras y otros bienes” supuestamente arrebatados a su país.
En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, informó que el Pentágono no hará público el video completo de un ataque militar en el Caribe que dejó al menos dos personas muertas tras un segundo bombardeo contra una embarcación acusada, sin pruebas, de transportar cocaína. Indicó que solo algunos legisladores de los comités de Servicios Armados del Congreso podrían revisar el material, sin aclarar si el acceso será para todos los congresistas.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la ofensiva militar al señalar que se trata de una “misión antidrogas” enfocada en desmantelar la infraestructura de organizaciones terroristas que, según dijo, operan en el hemisferio occidental y representan una amenaza directa para la seguridad de los estadounidenses.
Tanto Rubio como Hegseth calificaron la campaña como exitosa, al asegurar —sin presentar pruebas— que ha evitado la llegada de drogas a Estados Unidos, y descartaron que las acciones militares excedan los límites legales.
En este mismo contexto, la administración Trump anunció también la designación del grupo colombiano Clan del Golfo como organización terrorista extranjera, de acuerdo con un comunicado del Departamento del