Las declaraciones de Donald Trump sobre que Estados Unidos “administrará” Venezuela hasta lograr una transición política provocaron una ola de críticas entre legisladores demócratas, quienes advirtieron sobre los riesgos legales, económicos y estratégicos de una intervención militar sin autorización del Congreso, a la que calificaron como una “guerra de elección”.
La exlíder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sostuvo que, pese a considerar ilegítimo al gobierno de Nicolás Maduro, no existe evidencia de una amenaza inmediata que justifique el uso de la fuerza. Cuestionó además que Trump intente fundamentar sus acciones en el combate al narcotráfico, al recordar el reciente indulto otorgado al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por delitos relacionados con drogas.
Pelosi acusó al republicano de ignorar deliberadamente los poderes de guerra que la Constitución estadounidense reserva al Congreso, lo que, dijo, refleja un intento por concentrar el poder en el Ejecutivo y debilitar al Legislativo.
Desde el Senado, el líder demócrata Chuck Schumer afirmó que en reuniones privadas con funcionarios del gobierno se les aseguró que no existían planes de cambio de régimen ni operaciones militares. “Hoy resulta evidente que esa información no fue veraz. Se ha mantenido a la ciudadanía en la oscuridad”, señaló.
El senador Jack Reed, miembro de la Comisión de Servicios Armados, demandó explicaciones claras sobre la viabilidad de un eventual control estadounidense en Venezuela, al advertir que no se ha presentado un plan concreto ni una estimación de costos para los contribuyentes.
En un comunicado, la senadora Jeanne Shaheen acusó a la administración de engañar de forma reiterada tanto al Congreso como a la opinión pública respecto a sus verdaderas intenciones en el país sudamericano.
Las críticas también alcanzaron a figuras fuera del Capitolio. La exvicepresidenta Kamala Harris afirmó que las acciones del republicano no responden a la defensa de la democracia ni a la seguridad nacional, sino a intereses energéticos. “Esto no es una política exterior responsable; es un intento de imponer un liderazgo autoritario en la región”, afirmó.
Por su parte, el senador Bernie Sanders subrayó que ningún presidente tiene la facultad de iniciar una guerra de manera unilateral, incluso frente a gobiernos autoritarios. Comparó la narrativa de Trump con la utilizada por Rusia para justificar la invasión a Ucrania y sostuvo que el mandatario debería enfocarse en los problemas internos de Estados Unidos.
Finalmente, legisladores progresistas como Alexandria Ocasio-Cortez coincidieron en que la intervención carece de sustento moral y político, al considerar que el verdadero objetivo es el acceso a los recursos naturales de Venezuela. “No se trata de drogas ni de democracia, sino de petróleo y de imponer un cambio de régimen”, concluyó.
El debate continúa en Washington, donde crece la exigencia para que la Casa Blanca defina con precisión el alcance y las consecuencias de su estrategia hacia Venezuela.