La llamada cuesta de enero que enfrentan millones de mexicanos tiene su origen, en gran medida, en una deficiente administración del gasto desde los últimos meses del año, particularmente a partir de noviembre con el inicio de El Buen Fin y el consumo intensivo de diciembre. Así lo revela una encuesta de Research Land, agencia de investigación de mercados de Grupo UPAX.
De acuerdo con el sondeo, seis de cada 10 personas atribuyen la presión económica de inicio de año a los gastos realizados en diciembre, principalmente en regalos y cenas de fin de año, lo que refleja hábitos de consumo estacionales que no siempre van acompañados de una planeación financiera adecuada. Otras causas señaladas son la mala gestión del aguinaldo o bonos (19%), no haber recibido esta prestación o recibirla en menor monto que en años anteriores (13%), así como las compras realizadas durante El Buen Fin (8%).
El estudio confirma que la cuesta de enero no es solo una percepción cultural, sino un fenómeno económico que impacta directamente en las finanzas familiares. Pablo Levy, director general de Research Land, explicó que los hogares suelen llegar a diciembre con márgenes financieros muy limitados y enfrentan el arranque del año con precios que no regresan a niveles previos, especialmente en rubros como alimentos, transporte y servicios.
El contexto inflacionario también juega un papel relevante. Aunque el Banco de México estima una inflación de entre 3.5% y 3.7% para el primer trimestre del año, los precios de productos básicos mantienen incrementos acumulados, lo que genera la percepción de que el dinero rinde menos al comenzar el año.
La encuesta revela que 41% de los consultados reconoció haber gastado más de lo debido, 24% señaló que el aumento de precios fue el principal factor que afectó su presupuesto, 19% atribuyó la presión a una combinación de gasto excesivo e inflación y 16% indicó que ya arrastraba deudas previas a diciembre.
En cuanto a planeación financiera, solo 38% aseguró haber hecho un plan que le funcionó, mientras que el resto admitió no haber planeado sus gastos, no seguir su presupuesto o recurrir al crédito para solventar compromisos. Además, aunque casi la mitad considera que las dificultades se concentran en enero, uno de cada cuatro prevé que se prolonguen hasta febrero o marzo.
Especialistas coinciden en que la cuesta de enero no se resuelve únicamente con disciplina individual, sino que evidencia la necesidad de mayor educación financiera y de condiciones económicas que no impacten de forma desproporcionada a los hogares al inicio del año.