Mientras la Fórmula 1 se alista para ampliar su parrilla a 11 equipos a partir de la temporada 2026, Cadillac ha optado por romper con las tradicionales presentaciones del automovilismo europeo y revelar su monoplaza en uno de los escaparates mediáticos más grandes del mundo: el Super Bowl LX.
La escudería respaldada por General Motors, en la que competirán Sergio “Checo” Pérez y Valtteri Bottas, ha convertido su lanzamiento en un auténtico espectáculo. Desde el viernes, transeúntes de Times Square se toparon con un enigmático cubo de vidrio esmerilado que, entre luces y reflejos, dejaba entrever la silueta de un auto de Fórmula 1, despertando la curiosidad de miles de personas.
La presentación oficial del monoplaza está programada para la noche del domingo 8 de febrero, cuando, tras el silbatazo final del Super Bowl en el Levi’s Stadium, el cristal se aclare para mostrar al mundo la decoración definitiva del auto que ya fue probado en un día de filmación privada por sus pilotos.
Lejos de los eventos cerrados y exclusivos, Cadillac apostó por un lanzamiento masivo a través de un comercial de 30 segundos durante el Super Bowl, que alcanza audiencias superiores a los 127 millones de espectadores. De acuerdo con estimaciones del New York Times, el costo del espacio publicitario oscila entre siete y ocho millones de dólares.
“Queremos ser diferentes. No entramos a la Fórmula 1 para parecernos a cualquier otro equipo ni para copiar lo que hacen McLaren o Mercedes”, afirmó Dan Towriss, CEO de Cadillac F1, al explicar la estrategia de la marca.
La escudería ya había dado muestras de su enfoque mediático en agosto pasado, cuando recurrió al actor Keanu Reeves para presentar a sus pilotos en un video que superó los 60 millones de visualizaciones. Además, el propio Reeves trabaja actualmente en un documental sobre el nacimiento del equipo.
Un detalle que no ha pasado desapercibido es que el primer monoplaza de Cadillac en la F1 no utilizará motor propio, sino una unidad Ferrari, al menos en su etapa inicial.
Así, mientras millones de personas seguirán atentos el duelo entre Nueva Inglaterra y Seattle o al espectáculo musical del medio tiempo encabezado por Bad Bunny, una audiencia paralela —especialmente en México— estará esperando el momento en que el Cadillac de Checo Pérez haga su primera gran aparición pública y marque el inicio de una nueva era para la marca en la Fórmula 1.