Documentan por primera vez Zumbador Garganta Rayada en Nuevo León

La presencia de un Zumbador Garganta Rayada fue documentada por primera vez en el noreste del País, tras ser observado en un parque urbano de Monterrey, Nuevo León, mediante registros de ciencia ciudadana.

La especie, cuya distribución habitual se limita a la porción occidental de México, fue detectada la mañana del 6 de febrero de 2026 por el naturalista Daniel Tapia, quien notó un colibrí inusual alimentándose de las flores de un árbol ornamental conocido como pata asiática de vaca en un parque cercano a su centro de trabajo.

Aunque su especialidad son reptiles y anfibios, el observador reconoció que el ejemplar no coincidía con las especies comunes de la zona metropolitana, donde se han registrado al menos 11 tipos de colibríes, entre ellos el de pico ancho norteño y el de vientre canelo.

Ese mismo día obtuvo un primer registro fotográfico, pero la imagen no permitió confirmar la especie. Tres días después logró una segunda observación con mayor claridad y subió el material a la plataforma iNaturalistMX, donde, con apoyo de otros naturalistas, se corroboró que se trataba de un macho juvenil de Zumbador Garganta Rayada. La observación también fue integrada a eBird.

Especialistas destacan que se trata del primer avistamiento formal documentado de esta especie en Nuevo León, ya que su presencia se asocia normalmente con el oeste de Norteamérica —donde se reproduce en Canadá y Estados Unidos— y con regiones del centro y occidente de México, a donde migra para pasar el invierno. Aunque existían referencias anecdóticas sobre su posible presencia en el noreste, no había evidencia científica previa.

El Zumbador Garganta Rayada es uno de los colibríes más pequeños; mide entre siete y 10 centímetros y pesa de dos a tres gramos. Se distingue por las franjas rojizas en la garganta y suele observarse en primavera y verano en bosques de pino y encino.

El hallazgo, además, subraya el papel de los parques urbanos como refugios para la fauna silvestre y la relevancia de la ciencia ciudadana para documentar cambios en la distribución de las especies. El ejemplar fue visto alimentándose de las flores de un árbol exótico —originario del sureste asiático y utilizado como ornamental— cuyas características atraen a polinizadores.

Guías de observación de aves en el noreste del país señalaron que durante enero y febrero se han detectado ejemplares considerados raros para la región, posiblemente asociados a variaciones en los patrones migratorios.

La presencia del colibrí generó interés entre naturalistas y observadores de aves, quienes acudieron al parque para documentarlo en días posteriores. El avistamiento también despertó la curiosidad de vecinos y visitantes habituales, y abrió espacios para actividades de educación ambiental sobre la importancia de conservar áreas verdes y corredores biológicos dentro de las ciudades.

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