Omar García Harfuch vive bajo máxima seguridad tras atentado y lidera nueva estrategia contra el CJNG

El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, vive prácticamente dentro de instalaciones oficiales del gobierno federal desde que sobrevivió a un atentado armado en 2020. Su figura volvió a cobrar relevancia tras participar en la estrategia de seguridad que derivó en la captura y muerte de Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

De acuerdo con testimonios de funcionarios, amigos y analistas de seguridad citados por Reuters, el funcionario de 44 años pasa la mayor parte de su tiempo dentro de complejos fortificados del gobierno. Incluso cuenta con un pequeño apartamento dentro de la sede de la Secretaría de Seguridad, desde donde mantiene comunicación directa con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

Las instalaciones donde reside incluyen espacios diseñados para su trabajo y protección. Según fuentes que han visitado el lugar, el complejo cuenta con un departamento de un dormitorio, gimnasio, cocina y una sala de conferencias con capacidad para 25 personas.

En el edificio también se encuentra un campo de tiro utilizado para entrenamiento de seguridad, cuyos disparos pueden escucharse desde algunas áreas del complejo. En su oficina, García Harfuch dispone además de un teléfono rojo con línea directa a la Presidencia, reflejo de su cercanía con la mandataria y del papel central que desempeña en la estrategia de seguridad nacional.

El atentado que cambió su vida

La vida del funcionario cambió el 26 de junio de 2020, cuando un comando armado intentó asesinarlo en calles de la Ciudad de México.

Ese día, un camión bloqueó el paso de su camioneta blindada y varios hombres armados, disfrazados como trabajadores de carretera, abrieron fuego con más de 400 disparos contra el vehículo. García Harfuch sobrevivió con tres heridas de bala, pero el ataque dejó un saldo de tres personas muertas: dos de sus escoltas y una mujer que transitaba por la zona.

Tras el atentado, el propio funcionario responsabilizó al líder del CJNG, “El Mencho”.

Un operativo con significado personal

Seis años después del ataque, la operación que culminó con la muerte de Rubén Oseguera Cervantes tuvo también un significado personal para el secretario.

Personas cercanas aseguran que la muerte de sus escoltas lo marcó profundamente. Por ello, dentro de su círculo cercano, el resultado del operativo contra el líder criminal fue interpretado como un momento simbólico.

De acuerdo con funcionarios citados por analistas de seguridad, una vez confirmada la muerte del capo, García Harfuch recibió un mensaje con la fotografía del cuerpo del narcotraficante.

“Es un gran alivio”, habría comentado el funcionario tras conocer la noticia.

Figura clave en el gabinete

La influencia del secretario dentro del gobierno federal ha crecido en los últimos años, especialmente desde la llegada al poder de Claudia Sheinbaum.

Su relación política se consolidó cuando ella era jefa de Gobierno de la capital. En 2019, García Harfuch fue nombrado jefe de la policía de la Ciudad de México tras la destitución del titular anterior por un escándalo de lavado de dinero.

Analistas señalan que su cercanía con la presidenta y su papel al frente de la estrategia de seguridad lo han convertido en una de las figuras más visibles del gabinete federal.

Cambio en la política de seguridad

El actual enfoque del gobierno representa un giro respecto a la estrategia de “abrazos, no balazos” impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

La nueva política incluye operativos militares, decomisos de armas y drogas, investigaciones financieras y extradiciones de líderes criminales. Funcionarios estadounidenses señalan que también existe un nivel de cooperación más amplio entre México y Estados Unidos para combatir a los cárteles, incluida la colaboración con la Drug Enforcement Administration (DEA).

Un legado familiar en seguridad

La trayectoria de García Harfuch también está marcada por su historia familiar. Su abuelo, Marcelino García Barragán, fue secretario de la Defensa Nacional en la década de 1960, mientras que su padre, Javier García Paniagua, fue senador y ocupó diversos cargos en el ámbito de seguridad.

Tras el atentado de 2020, amigos cercanos señalan que el funcionario dejó atrás gran parte de su vida cotidiana.

“Pasó de ser alguien que podía ir a restaurantes o reuniones con amigos a una persona completamente resguardada en la oficina”, relató uno de sus conocidos.

Hoy, la mayor parte de su vida transcurre dentro de instalaciones de seguridad, en un contexto donde los cárteles siguen teniendo una fuerte presencia en distintas regiones del país. Según quienes lo conocen, García Harfuch es consciente de que en su trabajo un solo error podría costarle la vida.

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