La Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que continuará atacando instalaciones energéticas de países aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico si se repiten agresiones contra territorio iraní, elevando la tensión en una de las regiones clave para el suministro mundial de energía.
En un comunicado difundido por la agencia Fars, el cuerpo militar aseguró que cualquier nuevo ataque contra la infraestructura de la República Islámica será respondido con operaciones sostenidas “hasta su completa destrucción”.
La advertencia se produce tras los ataques realizados por Irán la noche del miércoles, cuando fuerzas iraníes impactaron diversos objetivos, entre ellos la refinería de Ras Laffan, en Catar. Esta instalación, considerada una de las más importantes para la producción de gas natural licuado, sufrió un incendio y daños significativos.
De acuerdo con autoridades iraníes, la ofensiva fue una respuesta directa a un bombardeo previo contra las instalaciones gasísticas de Pars Sur, ubicadas en la costa sur de Irán, lo que —según el comunicado— marca “una nueva fase del conflicto”.
Además, este jueves se reportaron impactos de restos de misiles en Abu Dabi, afectando las instalaciones de gas de Habshan y el yacimiento de Bab, que fueron cerrados de manera preventiva.
Aunque la Guardia Revolucionaria afirmó que no busca dañar las economías de países vecinos, subrayó que la defensa de su infraestructura energética justifica los ataques contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos y sus aliados.
Desde el inicio de las hostilidades, Irán ha lanzado misiles y drones principalmente contra bases militares y objetivos asociados al Ejército estadounidense en la región. Sin embargo, los recientes ataques a instalaciones energéticas representan una escalada que podría impactar los mercados internacionales y la estabilidad en el Golfo Pérsico.