Un conflicto político ha estallado entre la FIFA y la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, tras las críticas de la mandataria sobre el financiamiento del transporte público para el Mundial.
El centro de la disputa se ubica en la movilidad hacia el MetLife Stadium, donde se prevé una alta afluencia de aficionados. Sherrill denunció que el estado está obligado a subsidiar el traslado de millones de asistentes debido a un contrato heredado, lo que implicaría que NJ TRANSIT deba cuadruplicar su capacidad operativa, con un costo estimado de 48 millones de dólares.
Según la gobernadora, la FIFA no aportará recursos para cubrir este gasto, a pesar de proyectar ingresos cercanos a 11 mil millones de dólares por el torneo. Además, criticó la eliminación del estacionamiento general en el estadio, dejando únicamente opciones premium con costos superiores a los 200 dólares.
Por su parte, la FIFA expresó “sorpresa” ante los señalamientos y defendió que los acuerdos de ciudad anfitriona —firmados en 2018 y ajustados en 2023— establecen que el transporte debe ofrecerse “a precio de costo” para aficionados y personal acreditado. También aseguró haber gestionado apoyos federales ante Estados Unidos para respaldar a las sedes.
El organismo internacional argumentó que en otros eventos masivos realizados en el mismo recinto, como partidos de la NFL o conciertos, no se ha exigido a los organizadores cubrir los costos de transporte de los asistentes.
Sin embargo, Sherrill fue contundente al rechazar esta postura. Señaló que su administración no permitirá que los contribuyentes asuman el gasto mientras la FIFA obtiene ganancias millonarias. También cuestionó los altos precios de boletos —que podrían alcanzar hasta 10 mil dólares para la final— y reiteró que el estado no absorberá los 48 millones de dólares proyectados para el sistema de transporte.
La tensión entre ambas partes continúa en aumento, en medio de los preparativos para el evento deportivo más importante del mundo