El ambiente en el Club América se ha tornado tenso luego de la sorpresiva eliminación en la Concacaf a manos de Nashville SC, un resultado que ya había sido anticipado como detonante de momentos complicados por el propio técnico André Jardine. El estratega había advertido que una derrota de este tipo traería consigo días difíciles, con cuestionamientos internos y externos sobre el rumbo del equipo.
La reacción no se hizo esperar. A la mañana siguiente del tropiezo, el propietario Emilio Azcárraga acudió a las instalaciones de Coapa para expresar su inconformidad, al tratarse de un objetivo prioritario que el club había asumido públicamente. La exigencia en la institución azulcrema volvió a quedar de manifiesto.
En el plano deportivo, algunos referentes del plantel han salido a dar la cara. El capitán Henry Martín fue de los primeros en asumir responsabilidad tras el encuentro, mientras que el arquero Rodolfo Cota, actual titular ante la lesión de Luis Ángel Malagón, utilizó sus redes sociales para expresar su sentir.
“Triste y avergonzado por no haber estado a la altura de la grandeza que este club y su afición representan. Les fallamos en un torneo que nos ilusionaba”, compartió el guardameta, en un mensaje donde también prometió trabajo y unidad para revertir la situación.
A pesar del golpe, el América aún tiene por delante tres partidos de fase regular en los que buscará asegurar su lugar en la Liguilla. Sin embargo, al interior del club ya se habla de una posible reestructuración de cara al siguiente torneo.
Entre los nombres que suenan para salir se encuentran Israel Reyes, quien tendría opciones en Europa, así como los uruguayos Sebastián Cáceres y Brian Rodríguez. En tanto, jugadores como Cristian Borja y Raúl Zúñiga no han logrado consolidarse, lo que pone en duda su continuidad.
Otros casos apuntan a decisiones distintas: el juvenil Ralph Orquín podría salir tras no renovar contrato, mientras que el experimentado Jonathan dos Santos estaría considerando el retiro.
Así, en Coapa se vislumbran semanas clave no solo para cerrar dignamente el torneo, sino también para definir el futuro de un plantel que, tras el fracaso internacional, enfrenta una inevitable sacudida.