El nombramiento de Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina de Sinaloa reavivó una polémica ocurrida meses atrás, cuando el mandatario con licencia, Rubén Rocha Moya, se refirió a ella como “meserita de una lonchería” durante un evento oficial en abril de 2025.
En aquel acto, realizado en Culiacán, Rocha Moya mencionó el pasado laboral de Bonilla, entonces diputada local, al señalar que había trabajado en una lonchería en el municipio de San Ignacio. En el mismo discurso, agregó que su llegada al Congreso se dio mediante una “tómbola” del partido Morena, lo que generó críticas en redes sociales y entre actores políticos.
Meses después, en octubre de 2025, el propio Rocha Moya la designó como secretaria general de Gobierno, convirtiéndola en la primera mujer en ocupar ese cargo en la entidad. Organizaciones locales señalaron entonces el nombramiento como un avance en la participación política de las mujeres, aunque las declaraciones previas continuaron presentes en el debate público.
Este sábado, el Congreso del Estado de Sinaloa designó a Bonilla Valverde como gobernadora interina, minutos después de aprobar por unanimidad la licencia temporal solicitada por Rocha Moya. La decisión se tomó en una sesión extraordinaria, en la que el pleno avaló la separación del cargo por un periodo mayor a 30 días.
Con este nombramiento, Yeraldine Bonilla Valverde se convierte en la primera mujer en asumir la gubernatura de Sinaloa.
Rocha Moya pide licencia en medio de investigación
Rubén Rocha Moya solicitó licencia temporal tras darse a conocer una investigación en su contra por parte de la Fiscalía General de la República, luego de que autoridades de Estados Unidos lo señalaran por presuntos vínculos con el narcotráfico y posesión de armas.
En un mensaje difundido en redes sociales, el gobernador informó que presentó su petición ante el Congreso local con el objetivo de separarse del cargo mientras se desarrollan las indagatorias. Afirmó que su decisión busca “facilitar la actuación de las autoridades mexicanas” y rechazó los señalamientos, a los que calificó como “falsas y dolosas acusaciones”.
El mandatario también sostuvo que su determinación responde a una “convicción republicana” y aseguró que no permitirá que su caso sea utilizado para afectar al movimiento político al que pertenece. Asimismo, reiteró que mantiene la “conciencia tranquila” frente a las imputaciones dadas a conocer por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.