Rusia llevó a cabo durante la madrugada uno de los ataques aéreos más intensos contra territorio ucraniano desde el inicio de la guerra, dejando al menos 18 personas fallecidas, entre ellas un menor de edad, y decenas de heridos en distintas regiones del país.
De acuerdo con la Fuerza Aérea de Ucrania, las fuerzas rusas emplearon 656 drones de largo alcance y 73 misiles de diversos tipos durante la ofensiva. Las defensas ucranianas lograron neutralizar 602 drones y 40 misiles, pero otros 33 drones y 33 misiles, incluidos 30 balísticos, impactaron en 38 ubicaciones distintas.
El ataque volvió a evidenciar las dificultades de Ucrania para hacer frente a los misiles balísticos rusos, una situación que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha señalado como una de las principales amenazas para la seguridad del país.
Zelenski pide más apoyo militar
Tras los bombardeos, Zelenski reiteró su llamado a los aliados occidentales para reforzar las capacidades defensivas de Ucrania, especialmente mediante el suministro de misiles para los sistemas Patriot y el fortalecimiento de las defensas antibalísticas europeas.
Por su parte, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, pidió a los socios europeos utilizar mecanismos de financiamiento para adquirir más sistemas Patriot y municiones destinadas a la defensa aérea ucraniana.
Ambos funcionarios también insistieron en acelerar el desarrollo de capacidades propias de producción de misiles, con el objetivo de reducir la dependencia del apoyo militar estadounidense.
Kiev y Dnipró, entre las ciudades más afectadas
Las autoridades informaron que al menos seis personas murieron en Kiev, mientras que otras doce fallecieron en la ciudad de Dnipró, una de las principales urbes del centro-este de Ucrania.
Además de las víctimas mortales, decenas de personas resultaron heridas en diversas regiones, incluidas Kiev, Dnipró y Járkov, donde también se reportaron daños materiales.
Moscú asegura que atacó objetivos militares
El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que la ofensiva estuvo dirigida contra instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano y contra infraestructura considerada estratégica por Moscú.
Entre los sitios alcanzados figura infraestructura de la empresa energética estatal ucraniana Naftogaz, según confirmó la propia compañía.
La escalada ocurre en medio del recrudecimiento de los ataques mutuos entre ambos países. Mientras Rusia intensificó sus bombardeos sobre territorio ucraniano, Kiev continuó sus operaciones contra objetivos en zonas ocupadas y dentro de territorio ruso, reportándose un ataque contra una refinería en la región de Krasnodar.
El intercambio de ataques refleja la creciente intensidad del conflicto, que continúa sin señales claras de una desescalada a corto plazo.