Las autoridades federales de México y Estados Unidos reforzaron las medidas de vigilancia y control sanitario en la frontera sur estadounidense tras la detección de nuevos casos del gusano barrenador del Nuevo Mundo en el norte de México, una plaga que representa una seria amenaza para la ganadería y la economía regional.
El más reciente hallazgo fue confirmado en el estado de Coahuila, a unos 40 kilómetros de la frontera con Texas, lo que encendió las alertas entre las autoridades agropecuarias de ambos países. Aunque hasta ahora no se han registrado casos dentro de territorio estadounidense, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) mantiene un monitoreo permanente para evitar el ingreso del parásito.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo es la larva de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Al eclosionar, las larvas se alimentan de tejido vivo, provocando lesiones graves que pueden derivar en infecciones severas e incluso la muerte del animal si no recibe tratamiento oportuno.
La plaga afecta principalmente a bovinos, ovinos, caprinos y equinos, aunque también puede presentarse en fauna silvestre, mascotas e incluso en seres humanos en casos excepcionales.
Ante el riesgo de propagación, el USDA intensificó la liberación de hasta 100 millones de moscas estériles cada semana en el norte de México y el sur de Estados Unidos, una estrategia biológica utilizada para interrumpir el ciclo reproductivo del insecto. Además, se mantienen restricciones a la importación de ganado procedente de zonas afectadas y se fortalecen los controles sanitarios en la región fronteriza.
Autoridades estadounidenses informaron que más de 58 mil muestras de insectos sospechosos han sido analizadas sin detectar la presencia del gusano barrenador dentro del país. Sin embargo, insistieron en la necesidad de mantener la vigilancia debido a la cercanía de los casos registrados en territorio mexicano.
Especialistas advierten que un eventual brote en Texas podría generar pérdidas económicas de hasta mil 800 millones de dólares y afectar el suministro de carne, provocando incrementos en los precios para los consumidores.
En México, la infestación continúa expandiéndose entre animales de sangre caliente, con miles de casos reportados en distintas regiones. Por ello, las autoridades sanitarias exhortaron a los productores pecuarios a revisar constantemente a sus animales, atender cualquier herida de inmediato y reportar posibles casos sospechosos.
La respuesta al brote se realiza de manera coordinada entre México, Estados Unidos y países de Centroamérica, mediante programas de vigilancia epidemiológica, restricciones al movimiento de ganado y estrategias de control biológico para impedir que la plaga continúe avanzando hacia el norte del continente.
Las autoridades reiteraron que la detección temprana y la colaboración internacional serán fundamentales para contener la propagación del gusano barrenador y proteger la producción ganadera de la región.