Inseguridad provoca pérdida de empleos en la Ciudad de México, revela estudio de la Ibero

Ciudad de México.- La delincuencia no sólo afecta a las víctimas directas y genera pérdidas económicas para empresas y comercios, también tiene consecuencias significativas sobre el empleo. Así lo revela una investigación realizada por el economista César Velázquez Guadarrama, académico de la Universidad Iberoamericana, que analiza el impacto de la criminalidad en la actividad económica de la capital del país.

El estudio, titulado “Crimen y empleo en la CDMX: evidencias y perspectivas desde un enfoque económico”, concluye que cada robo registrado en una zona de la Ciudad de México puede estar relacionado con la pérdida de hasta 1.3 puestos de trabajo, mientras que cada delito adicional se asocia, en promedio, con una reducción de 0.7 empleos.

La investigación es una de las primeras en examinar esta problemática a nivel de Área Geoestadística Básica (Ageb), una división territorial que permite observar con detalle lo que ocurre en colonias y barrios específicos de la capital.

Según el análisis, las unidades económicas desempeñan un papel fundamental en la vida de las comunidades, ya que no sólo generan empleo, sino que también proveen bienes y servicios esenciales para la población. Por ello, cuando la inseguridad afecta a los negocios, las consecuencias se extienden a toda la economía local.

El académico señala que la percepción de inseguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones de los mexicanos. Entre sus efectos destacan la disminución del consumo, la reducción de inversiones, el incremento de gastos en protección privada y la pérdida de clientes en establecimientos ubicados en zonas consideradas de riesgo.

Estos factores pueden derivar en cierres de negocios o en la reubicación de empresas hacia áreas más seguras, afectando directamente las oportunidades laborales para los habitantes de esas comunidades.

El estudio también encontró que las empresas medianas son las más vulnerables frente a la delincuencia. Los negocios que emplean entre seis y 100 trabajadores presentan las mayores reducciones de personal cuando aumentan los delitos en su entorno. En algunos casos, un solo robo adicional puede estar vinculado con la desaparición de entre 1.4 y casi tres empleos.

De acuerdo con el investigador, estas compañías suelen encontrarse en una posición intermedia: carecen de los recursos de las grandes corporaciones para implementar sistemas avanzados de seguridad, pero enfrentan costos más elevados que los pequeños negocios para adaptarse a la inseguridad.

En contraste, las microempresas muestran una menor afectación en términos de empleo, posiblemente porque tienen menos capacidad para trasladarse a otras zonas y optan por ajustarse a las condiciones existentes. Las grandes empresas, por su parte, suelen contar con recursos suficientes para invertir en vigilancia, seguros y mecanismos de protección que reducen el impacto de la criminalidad.

Otro hallazgo relevante es que la delincuencia registrada en colonias vecinas también influye en la generación de empleo, lo que demuestra que la inseguridad trasciende límites territoriales y afecta corredores urbanos completos.

Ante este panorama, el especialista considera que las estrategias de seguridad pública deben contemplar no sólo la reducción de los índices delictivos, sino también la protección de la actividad económica y la preservación de las fuentes de trabajo, elementos fundamentales para el desarrollo de las comunidades y el crecimiento económico de la capital.

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