Migrantes varados en Ciudad Juárez enfrentan discriminación, precariedad y abusos policiales

Ciudad Juárez, Chihuahua.- Cientos de migrantes que perdieron la esperanza de ingresar a Estados Unidos debido al endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump han optado por permanecer en Ciudad Juárez, donde buscan reconstruir sus vidas en medio de obstáculos legales, económicos y sociales.

Sin posibilidades de regresar a sus países de origen y sin acceso a documentos que les permitan obtener empleo formal, registrar a sus hijos en escuelas o recibir atención médica regular, muchos extranjeros han encontrado en el trabajo informal una de las pocas alternativas para subsistir.

Uno de los sectores donde han logrado insertarse es el de reparto por aplicación en motocicleta. Sin embargo, esta actividad también los ha expuesto a accidentes viales y, según denuncias de organizaciones civiles, a constantes actos de extorsión por parte de policías municipales.

Cristina Coronado, coordinadora del Ministerio para Migrantes de la Sociedad Misionera de San Columbano, aseguró que los abusos contra los migrantes se han incrementado en los últimos meses.

“Andan detrás de ellos como zopilotes para quitarles el dinero. Son repartidores porque es de los pocos trabajos a los que pueden acceder, pero los policías los andan cazando literalmente”, denunció.

La organización brinda diariamente alimentación, atención médica y apoyo humanitario a cerca de 800 personas, incluidos menores de edad. Coronado relató que con frecuencia recibe reportes de migrantes que afirman haber sido despojados de dinero, motocicletas y pertenencias por agentes municipales.

Además de la ayuda alimentaria, el ministerio desarrolla programas de capacitación para mujeres y ofrece atención psicológica y médica especializada.

La doctora Leticia Chavarría explicó que muchos de los migrantes llegan con severas afectaciones emocionales derivadas de la violencia sufrida tanto en sus países de origen como durante el trayecto hacia la frontera norte.

“Hay personas que huyeron por amenazas de grupos criminales o por violencia ejercida por las propias autoridades de sus países. Ahora enfrentan la realidad de que no podrán ingresar a Estados Unidos y tampoco regresar a casa”, señaló.

Especialistas advierten que la falta de una estrategia gubernamental para atender a esta población ha complicado aún más el proceso de integración. Héctor Padilla Delgado, investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, afirmó que la ciudad enfrenta un nuevo fenómeno migratorio caracterizado por estancias prolongadas.

“Muchas personas que originalmente estaban de paso terminan encontrando empleo y estableciéndose. Se difunde la idea de que Ciudad Juárez no es Estados Unidos, pero sí un lugar donde pueden quedarse”, explicó.

El académico recordó que durante los años de mayor presión migratoria surgieron expresiones de xenofobia y rechazo hacia los extranjeros, alimentadas por discursos políticos y medidas implementadas en 2023 para retirar migrantes de espacios públicos y cruceros de la ciudad.

Por su parte, el profesor de la Universidad de Texas, Willivaldo Delgadillo, consideró que dichas posturas contribuyeron a construir una percepción negativa sobre los migrantes, a quienes se responsabilizó de problemas como el ambulantaje y la ocupación de espacios urbanos.

Mientras tanto, organizaciones civiles continúan reforzando sus programas de apoyo ante una realidad que parece haberse convertido en permanente. Para muchos migrantes, Ciudad Juárez dejó de ser una escala temporal y se transformó en el destino final de un viaje marcado por la incertidumbre.

“Son personas que quedaron atrapadas entre dos fronteras: una que no les permite avanzar y otra a la que ya no pueden regresar”, resumió Coronado. “Ahora deben integrarse a una ciudad compleja, donde siguen expuestos a la violencia, los abusos y la discriminación”.

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