La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) reafirmó que el combate contra el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es su principal objetivo dentro de la estrategia para frenar el tráfico de fentanilo, al considerar a ambas organizaciones como la mayor amenaza para la seguridad de la población estadounidense.
En un mensaje difundido en video, el director de la DEA, Terrance Cole, aseguró que los dos grupos criminales mexicanos encabezan la lista de prioridades de la agencia y afirmó que se utilizarán todos los recursos disponibles para combatirlos.
“Los cárteles mexicanos, Sinaloa y CJNG, son la prioridad número uno de la DEA. El pueblo estadounidense espera y merece que la DEA elimine esta amenaza, y eso es precisamente lo que estamos haciendo”, sostuvo el funcionario.
Cole señaló que la agencia mantiene como eje central de su estrategia la lucha contra la crisis del fentanilo, una droga sintética que ha provocado decenas de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos. Según afirmó, la DEA “nunca ha estado más enfocada, más unida ni más dedicada” a esta misión.
El director también advirtió que la persecución no se limita a los líderes de las organizaciones criminales, sino que alcanza a toda la red que participa en la producción, distribución y financiamiento de esta droga.
“Estamos buscando a los terroristas extranjeros responsables. Esto incluye a cada facilitador, distribuidor y a cada persona que se beneficia de este veneno. El fentanilo es una amenaza sin precedentes”, declaró.
Asimismo, destacó que la DEA está empleando “todo el peso de su organización global” para enfrentar el tráfico de narcóticos y recordó que su trayectoria como agente especial incluyó operaciones en Colombia, Afganistán y México, experiencias que, dijo, le permitieron comprender la importancia de la cooperación internacional en materia de seguridad.
De acuerdo con las cifras presentadas por Cole, desde el inicio de la administración del presidente Donald Trump la DEA ha decomisado más de 14 mil kilogramos de fentanilo y más de 62 millones de pastillas de esta sustancia, equivalentes a más de 478 millones de dosis potencialmente letales.
“Buscamos un Estados Unidos libre de fentanilo. No es una frase hecha. No es un eslogan”, afirmó el funcionario, quien prometió actuar con urgencia y determinación para enfrentar esta crisis.
Las declaraciones se producen en medio de un endurecimiento de la política antidrogas de Washington. La Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 contempla acciones más agresivas fuera del territorio estadounidense para combatir las cadenas de suministro de narcóticos y desmantelar laboratorios clandestinos de drogas sintéticas en México y Canadá.
En este contexto, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, declaró recientemente que su gobierno se reserva la posibilidad de realizar acciones militares contra los cárteles mexicanos si considera que es necesario para proteger a la población de su país, aunque subrayó que la opción preferente sigue siendo la coordinación con las autoridades mexicanas.
La postura de Washington se suma a declaraciones recientes del presidente Donald Trump, quien aseguró durante la cumbre del G7 que “los cárteles controlan México”, mientras que funcionarios de seguridad estadounidenses han advertido sobre investigaciones y acciones dirigidas contra presuntas redes de protección política vinculadas al crimen organizado.
Con estas medidas, la administración estadounidense busca incrementar la presión sobre las organizaciones criminales mexicanas y frenar el flujo de fentanilo que continúa alimentando una de las crisis de salud pública más graves en la historia reciente de Estados Unidos.