El humo generado por los incendios forestales que afectan a Canadá mantiene este viernes bajo alerta por mala calidad del aire a amplias zonas del noreste y medio oeste de Estados Unidos. El Servicio Nacional de Meteorología (NWS) emitió advertencias para 18 estados y el Distrito de Columbia debido a la alta concentración de partículas contaminantes transportadas por los vientos.
Canadá enfrenta actualmente más de 800 incendios forestales activos, una situación que ha favorecido el desplazamiento de densas columnas de humo hacia territorio estadounidense, deteriorando significativamente la calidad del aire en diversas ciudades.
La contingencia ambiental también genera preocupación de cara a la final de la Copa del Mundo, programada para este domingo en la sede de Nueva York/Nueva Jersey entre España y Argentina. Aunque los pronósticos anticipan una mejoría en las condiciones atmosféricas antes del encuentro, este viernes el Índice de Calidad del Aire (AQI) en Nueva York llegó a 179, una categoría considerada “insalubre”. Como medida preventiva, autoridades locales instalaron puntos de distribución gratuita de mascarillas, entre ellos la Biblioteca Pública de Bryant Park.
La situación es aún más crítica en Washington D.C., donde el AQI alcanzó 237, nivel clasificado como “muy insalubre”. Otras comunidades de Virginia, Minnesota, Illinois, Ohio, Wisconsin y la ciudad canadiense de London, Ontario, también reportaron índices de contaminación extremadamente elevados, con registros que en algunos casos se ubicaron dentro de la categoría de “peligrosos”.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, calificó la situación como una emergencia de salud pública y advirtió que el humo continúa avanzando hacia el sur del estado. No obstante, el NWS prevé una mejora gradual durante el fin de semana gracias a la llegada de lluvias y a cambios en la dirección de los vientos.
Las autoridades sanitarias recomendaron reducir las actividades físicas intensas al aire libre, especialmente para niños, adultos mayores y personas con asma, enfermedades respiratorias o padecimientos cardiovasculares, quienes son los más susceptibles a sufrir complicaciones por la mala calidad del aire.