Washington, D.C.— El Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva política de restricción de visas con la que busca combatir el llamado “turismo de nacimiento”, práctica mediante la cual extranjeros viajan al país con el propósito de dar a luz para que sus hijos obtengan la ciudadanía estadounidense por nacimiento.
El anuncio fue realizado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien informó que la medida se aplicará bajo la Sección 212(a)(3)(C) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad.
“Hoy anuncio una nueva política de restricción de visas”, señaló Rubio en una declaración oficial.
El funcionario acusó a determinadas redes extranjeras de haber aprovechado el sistema migratorio estadounidense para ofrecer servicios relacionados con el nacimiento de menores en territorio estadounidense a cambio de fuertes cantidades de dinero.
Según Rubio, estas redes promocionan y asesoran a ciudadanos extranjeros para que proporcionen información falsa en sus solicitudes de visa y cobran decenas de miles de dólares por organizar partos en Estados Unidos con el objetivo de obtener la ciudadanía para los recién nacidos.
La nueva política también está dirigida contra propietarios, operadores y administradores de redes comerciales dedicadas al turismo de maternidad, así como contra intermediarios que presuntamente instruyen a solicitantes para cometer fraude y proveedores médicos extranjeros que, según el Gobierno estadounidense, fomentan el uso fraudulento del programa Medicaid.
Rubio sostuvo que la decisión busca enviar un mensaje a quienes intenten utilizar el sistema migratorio estadounidense con fines comerciales.
“Estados Unidos no permitirá que los extranjeros exploten nuestro sistema de inmigración ni violen la inviolabilidad de la ciudadanía estadounidense”, afirmó.
El tema ha sido señalado anteriormente por el presidente Donald Trump, quien ha relacionado el llamado turismo de nacimiento particularmente con ciudadanos de China y de otros países que buscan que sus hijos nazcan en Estados Unidos para obtener la ciudadanía.
El anuncio del Departamento de Estado se produce en un contexto de tensión y atención diplomática entre Washington y Beijing, horas antes de la llegada del presidente chino, Xi Jinping, a la capital estadounidense para una visita de Estado.
La medida representa un nuevo endurecimiento de la política migratoria de la administración Trump y coloca bajo mayor escrutinio las solicitudes de visa de personas que las autoridades estadounidenses consideren vinculadas con esquemas comerciales de turismo de maternidad.