Buenos Aires.— La Fiscalía argentina solicitó una pena de 12 años de prisión y 10 años de inhabilitación profesional para el neurocirujano Leopoldo Luque, médico de cabecera de Diego Armando Maradona, acusado de homicidio simple con dolo eventual por la muerte del exfutbolista, ocurrida el 25 de noviembre de 2020.
Durante los alegatos de cierre del juicio, los fiscales también solicitaron 10 años de prisión y una década de inhabilitación para Nancy Forlini, coordinadora de cuidados domiciliarios de la empresa de medicina privada Swiss Medical, así como ocho años de cárcel y 10 de inhabilitación para la psiquiatra Agustina Cosachov.
La representación del Ministerio Público formuló además solicitudes de condena para otros integrantes del equipo de salud que atendió al astro argentino, al tiempo que pidió la absolución del médico clínico Pedro Di Spagna.
Solicitan penas para el equipo médico
Para el psicólogo Carlos Díaz, la Fiscalía requirió cinco años de prisión y 10 años de inhabilitación profesional.
En tanto, para el jefe de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón, los fiscales solicitaron cuatro años de cárcel y ocho de inhabilitación, al atribuirles el delito de homicidio culposo.
La diferencia entre ambas figuras jurídicas radica en que el homicidio con dolo eventual implica que el acusado habría previsto la posibilidad de causar la muerte y aceptado ese riesgo, mientras que el homicidio culposo se relaciona con una muerte ocasionada por negligencia, imprudencia o incumplimiento del deber de cuidado, sin que se configure esa aceptación del resultado.
Por otra parte, los fiscales pidieron la absolución de Pedro Di Spagna, al considerar que su intervención en la atención médica de Maradona fue limitada y que no tenía capacidad de decisión sobre el tratamiento.
De acuerdo con la acusación, el médico clínico atendió al exfutbolista en una sola ocasión y no contaba con facultades para dirigir su atención sanitaria.
Fiscalía acusa desorganización en el tratamiento
Durante sus alegatos, el fiscal Patricio Ferrari sostuvo que los seis acusados incumplieron sus responsabilidades profesionales y omitieron acciones necesarias para atender adecuadamente al exjugador.
Según la Fiscalía, el equipo médico realizó acciones contrarias a las prácticas de atención sanitaria y dejó a Maradona en una situación de desamparo durante su recuperación en una vivienda.
Ferrari describió el tratamiento como “anárquico”, al señalar que existían dos jefaturas y canales de información independientes, una situación que, según la acusación, provocó una desorganización generalizada en la atención del paciente.
Los señalamientos se dirigieron particularmente contra Luque, en su calidad de médico personal de Maradona, y Forlini, como coordinadora de los cuidados domiciliarios vinculados con Swiss Medical.
La Fiscalía sostiene que las fallas en la organización y supervisión de la atención médica fueron determinantes para establecer las responsabilidades penales de los acusados. Sin embargo, corresponderá al tribunal resolver sobre las imputaciones y las penas solicitadas.
Un proceso judicial con 75 testimonios
El juicio comenzó el 14 de abril ante el Tribunal Oral en lo Criminal número 7 de San Isidro, en la provincia de Buenos Aires.
La etapa probatoria se desarrolló durante 45 audiencias, en las que se recibieron 75 testimonios y se analizaron alrededor de un centenar de mensajes telefónicos extraídos de los dispositivos de los imputados.
El proceso busca determinar si los profesionales que participaron en la atención domiciliaria de Maradona incurrieron en responsabilidades penales por su muerte, ocurrida mientras recibía tratamiento médico fuera de un hospital.
El caso ha generado una amplia repercusión en Argentina y en el ámbito deportivo internacional, debido a la relevancia de Maradona, considerado uno de los futbolistas más importantes de la historia, y a los cuestionamientos sobre las condiciones en las que recibió atención médica durante sus últimos días.