El Inegi reportó que la tasa de trabajo infantil se ubicó en 12.6% en 2025; Guerrero, Oaxaca y Chiapas registraron los mayores índices del país.
Ciudad de México.— Alrededor de 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años se encontraban en situación de trabajo infantil en México durante 2025, de los cuales aproximadamente 1.7 millones realizaban actividades peligrosas, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Durante la presentación de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI), Mauricio Rodríguez Abreu, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del organismo, señaló que tres de cada cuatro menores que trabajaban en ocupaciones peligrosas se desempeñaban en sectores considerados de riesgo.
De acuerdo con los resultados, la tasa de trabajo infantil disminuyó de 13.1% en 2022 a 12.6% en 2025. Sin embargo, la cifra permanece por encima del 11.4% registrado en 2019.
El estudio también identificó diferencias por sexo: el 15% de los niños y adolescentes varones de entre 5 y 17 años se encontraba en situación de trabajo infantil, frente al 10.2% de las niñas y adolescentes.
Por grupos de edad, la incidencia fue de 8.6% entre la población de 5 a 14 años, mientras que entre los adolescentes de 15 a 17 años alcanzó el 24.6%.
Millones realizan actividades no permitidas
El Inegi detalló que, del total de menores en situación de trabajo infantil, alrededor de 1.8 millones desempeñaban ocupaciones no permitidas por la legislación mexicana y otros 1.9 millones realizaban quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas. Estas categorías pueden superponerse parcialmente.
Las ocupaciones no permitidas comprenden actividades realizadas por debajo de la edad mínima legal para trabajar, así como empleos peligrosos que ponen en riesgo la salud, la seguridad o el desarrollo de los menores.
En cuanto a las actividades laborales no permitidas, el 27.7% de los menores se desempeñaba en el sector agropecuario, el 27.3% en servicios y el 24.5% en comercio.
Además, el 12.2% de este grupo trabajaba más de 48 horas semanales, mientras que el 32.1% superaba las 28 horas de actividad laboral.
Entre los aproximadamente 1.7 millones de menores que realizaban ocupaciones peligrosas, el 75.7% participaba en sectores considerados de riesgo y el 61.2% desempeñaba actividades que afectaban su salud o desarrollo.
Guerrero, Oaxaca y Chiapas, con las tasas más altas
La encuesta evidenció importantes desigualdades regionales. Guerrero encabezó la lista de entidades con mayor incidencia de trabajo infantil, con una tasa de 22.6%, seguido de Oaxaca, con 20.9%, y Chiapas, con 20.3%.
En contraste, Sinaloa registró la tasa más baja, con 5.4%, seguido de Baja California, con 5.8%, y Coahuila, con 7%.
Asimismo, el trabajo infantil afectó de manera desproporcionada a la población indígena, entre la cual la tasa alcanzó el 24.9%, casi el doble del promedio nacional. Entre la población afrodescendiente, el indicador se ubicó en 15.6%.
El trabajo infantil también afecta la educación
Otro de los hallazgos relevantes fue la relación entre el trabajo infantil y la exclusión educativa.
Según el Inegi, la tasa de trabajo infantil alcanzó el 48.4% entre los menores que no asistían a la escuela, mientras que entre quienes sí acudían a un centro educativo fue de 9.9%.
Los datos muestran la persistencia de condiciones que pueden limitar el desarrollo educativo y social de millones de niñas, niños y adolescentes en el país.
El problema también se mantiene bajo observación internacional. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos ha reconocido avances de México en el combate al trabajo infantil, pero ha advertido sobre la persistencia de formas graves de explotación y deficiencias en la inspección laboral.
En este contexto, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) contempla compromisos en materia laboral para combatir el trabajo infantil y otras prácticas de explotación.