Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se disputan la Presidencia en una segunda vuelta marcada por la polarización política y las críticas al costo de vida y la inseguridad.
BRASILIA.— Un juez de la Corte Suprema de Brasil ordenó extender por dos horas la jornada electoral en todo el país, luego de que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva denunciara obstáculos en el transporte público que, según afirmó, dificultaban el traslado de ciudadanos a los centros de votación en Sao Paulo y algunas ciudades del noreste, entre ellas Salvador de Bahía.
La decisión fue emitida por el juez Cristiano Zanin ante la gravedad de los hechos denunciados, por lo que los colegios electorales permanecerían abiertos hasta las 19:00 horas locales (22:00 GMT).
La medida se produjo durante la segunda vuelta presidencial entre Lula da Silva y el senador conservador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una contienda que definirá el rumbo político de la mayor economía de América Latina.
Frente a su domicilio en Sao Paulo, Lula criticó a quienes, según él, intentaron impedir que la población ejerciera su derecho al voto.
“Nadie puede dejar de votar porque algún empresario sinvergüenza o algún alcalde de mala calaña, bandido, intentó impedir que el pueblo votara”, declaró el mandatario.
Por su parte, la campaña de Flávio Bolsonaro había solicitado ampliar el horario de votación en algunos municipios de Minas Gerais y Rio Grande do Sul debido a las intensas lluvias.
Una elección decisiva para Brasil
Lula, quien aspira a un cuarto mandato presidencial, busca mantenerse en el poder y continuar con su proyecto político, mientras que Flávio Bolsonaro propone endurecer las medidas contra la delincuencia, reducir el gasto público y atender el aumento del costo de vida.
Las últimas encuestas citadas en los reportes previos a la votación mostraban una contienda cerrada, con una ligera ventaja para el senador conservador.
Durante su participación en las urnas en Río de Janeiro, Flávio Bolsonaro aseguró que el país necesita un cambio político.
“Llegó la hora del cambio”, afirmó, al sostener que Brasil no puede continuar otros cuatro años en las mismas condiciones.
El candidato ha intentado proyectar una imagen más moderada que la de su padre, Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años bajo arresto domiciliario por su participación en un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
El resultado de la jornada también tendrá implicaciones para el escenario político latinoamericano, en un contexto de avances de fuerzas conservadoras en distintos países de la región.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aliado político de Jair Bolsonaro, evitó expresar su respaldo a alguno de los candidatos durante la jornada electoral. Al ser cuestionado sobre los comicios brasileños, se limitó a señalar: “La estamos siguiendo”.
Costo de vida e inseguridad, entre las preocupaciones
A pesar de los avances económicos registrados durante el actual mandato de Lula, entre ellos la reducción de la inflación y el desempleo, el encarecimiento de los productos básicos y la inseguridad continúan entre las principales preocupaciones de los brasileños.
En Río de Janeiro, la jubilada Tereza Cristina Ramos, de 68 años, expresó su inconformidad con la situación económica.
“Estamos en un pozo, la situación está fea, el pueblo casi no puede comer, comprar carne ya ni pensarlo”, declaró a la agencia AFP.
Lula, reconocido por sus programas sociales que contribuyeron a sacar a millones de personas de la pobreza, regresó a la Presidencia en 2022, después de permanecer fuera del poder durante 12 años. Su trayectoria política también estuvo marcada por un proceso de corrupción que lo llevó a prisión antes de que sus condenas fueran anuladas.
En contraste, sectores de la izquierda han advertido sobre las posibles consecuencias de un regreso del bolsonarismo al poder.
“Brasil necesita más tiempo de Lula, principalmente porque el país está a punto de caer en las garras del fascismo”, afirmó Maria Fernanda Elisbao, una asistente editorial de 21 años, quien votó en el mismo centro electoral que el presidente.
Campaña marcada por la confrontación digital
La contienda también estuvo acompañada de una intensa disputa en las redes sociales, particularmente por el papel de Meta, empresa propietaria de WhatsApp, Facebook e Instagram.
El equipo de campaña de Lula acusó a la compañía estadounidense de favorecer a su rival mediante una supuesta “manipulación algorítmica”, señalamiento que la empresa rechazó.
Con el cierre de las urnas y el conteo de los votos, Brasil se enfrenta a un escenario político complejo, independientemente del resultado.
El analista político Thomas Traumann advirtió que una eventual victoria de Lula podría derivar en dificultades para gobernar debido a la presencia de fuerzas conservadoras en el Congreso.
En caso de imponerse Flávio Bolsonaro, señaló, podrían surgir tensiones con la Corte Suprema, institución cuestionada por sectores de la derecha tras la condena contra Jair Bolsonaro.
La elección representa así una prueba para las instituciones brasileñas y determinará la orientación política del país durante los próximos años.