Rubio pide un cambio drástico en Cuba y llama a colaborar con la CIA

El secretario de Estado de Estados Unidos instó a los cubanos a aprovechar la crisis económica y política para impulsar transformaciones, mientras Donald Trump volvió a plantear la posibilidad de aumentar la presión militar sobre la isla.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Cuba necesita “un cambio muy drástico” y llamó a los ciudadanos de la isla a aprovechar el actual escenario político y económico para impulsar transformaciones, en medio del endurecimiento de la presión de Washington sobre el Gobierno cubano.

“Creemos que Cuba necesita un cambio muy drástico, y lo dejaré ahí”, declaró este lunes durante una teleconferencia con periodistas, sin ofrecer detalles sobre las medidas que contempla la Administración del presidente Donald Trump.

Las declaraciones se producen pocos días después de que Rubio invitara públicamente a los cubanos interesados en promover cambios a establecer contacto de manera discreta con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), un planteamiento que podría incrementar las tensiones entre ambos países.

El viernes pasado, el funcionario estadounidense publicó un mensaje dirigido a quienes buscan impulsar transformaciones en la isla, en el que relacionó la posibilidad de un cambio político con el descontento por la situación interna de Cuba.

“A quienes buscan crear un cambio positivo en Cuba, este es el momento”, escribió Rubio.

En el mismo mensaje, sostuvo que, ante las promesas incumplidas, la corrupción y los privilegios de unos cuantos, los ciudadanos debían aprovechar la oportunidad para conseguir las transformaciones que desean mediante una “colaboración discreta con la CIA”.

La referencia directa a la agencia de inteligencia estadounidense generó interrogantes sobre el alcance de la propuesta. Sin embargo, el secretario de Estado no precisó qué tipo de colaboración plantea ni cuáles serían las acciones concretas.

Rubio evita explicar el llamado a contactar a la CIA

Cuestionado por periodistas sobre las razones para invitar a los cubanos a establecer contacto con la CIA, en lugar de promover acciones pacíficas, Rubio evitó ampliar sus declaraciones.

“No puedo contestar a eso”, respondió.

El funcionario también estableció una diferencia entre la situación de Cuba y la de Venezuela, país que igualmente ha ocupado un lugar relevante en la política exterior estadounidense.

“Cuba es un caso muy diferente de Venezuela, y no diré más”, agregó, sin explicar cuáles son las diferencias a las que se refería.

Las declaraciones ocurren mientras Cuba enfrenta una profunda crisis económica y mantiene una relación conflictiva con Washington, marcada por décadas de confrontación política, sanciones y diferencias sobre el sistema de gobierno de la isla.

El escenario regional también está condicionado por los acontecimientos en Venezuela, donde la Administración estadounidense ha incrementado la presión sobre sus adversarios políticos. La situación ha vuelto a colocar la relación entre Washington y La Habana en el centro de la agenda regional.

Trump plantea aumentar la presión sobre la isla

Por su parte, el presidente Donald Trump ha manifestado su intención de endurecer la presión contra el Gobierno cubano e incluso ha hecho declaraciones públicas sobre la posibilidad de que Estados Unidos tome el control de la isla.

El viernes, durante un acto electoral en Florida, el mandatario republicano planteó que los buques militares estadounidenses desplegados en Oriente Medio podrían detenerse frente a las costas cubanas durante su regreso.

“Haremos que uno de ellos se detenga a unos 45 metros de la costa. Ellos levantarán las manos. Y luego enviaremos a Marco Rubio para que cierre el trato”, afirmó Trump.

El comentario combinó una referencia al despliegue militar estadounidense con una alusión directa al secretario de Estado. No obstante, las declaraciones no constituyen por sí mismas un anuncio formal de una operación militar contra Cuba.

Por ahora, tanto Rubio como Trump han mantenido a la isla en el centro de sus mensajes públicos, aunque la Administración estadounidense no ha detallado nuevas medidas para concretar los cambios que plantea.

Mientras el secretario de Estado insiste en la necesidad de una transformación “muy drástica” y promueve una colaboración discreta con la CIA, el Gobierno cubano enfrenta un escenario de presión externa y dificultades económicas, en medio de la incertidumbre sobre el rumbo que tomará la política de Washington hacia La Habana.

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