Paysandú, Uruguay.- El papa León XIV celebró la primera Misa de su viaje apostólico por América Latina ante miles de fieles reunidos en el Parque París Londres de Paysandú, donde llamó a la comunidad católica a fortalecer la fe, vivir en fraternidad y transmitir las enseñanzas cristianas a las nuevas generaciones.
Durante el segundo día de su visita oficial a Uruguay, el Pontífice centró su homilía en tres símbolos representativos de la región: el puente, los palmares y el mate, elementos que utilizó para transmitir un mensaje sobre la unión, la vida comunitaria, la oración y la evangelización.
“Los aliento a continuar la misión evangelizadora con entusiasmo. Sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús. Sean una comunidad fraterna, que se reúna y comparta la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados. Sean una comunidad de oración, que mantenga el diálogo con el Señor como un amigo habla a otro amigo”, afirmó el Santo Padre.
El Papa tomó como referencia el cercano Puente Internacional General Artigas para explicar la importancia de construir vínculos y mantener una fe sólida. Señaló que, así como un puente necesita cimientos firmes para resistir las tormentas, los creyentes requieren una formación cristiana profunda para mantenerse firmes y no dejarse llevar por doctrinas extrañas.
También utilizó la imagen de los palmares característicos de Uruguay para destacar la importancia de las raíces y la comunidad. Explicó que las palmeras pueden resistir los fuertes vientos gracias a sus raíces profundas y a que crecen juntas, una imagen que comparó con la Iglesia como una comunidad de hermanos que comparte una misma fuente: la Palabra de Dios, los Sacramentos y la caridad.
El tercer símbolo fue el mate, al que León XIV describió como una expresión de convivencia y fraternidad. Destacó que esta bebida tradicional representa el compartir, la acogida y también los momentos de silencio y oración personal.
Durante la celebración litúrgica, el Pontífice recordó además al beato Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo, a quien presentó como un ejemplo de compromiso con la fe y con la comunidad. Destacó que el llamado “obispo gaucho” recorría grandes distancias a caballo para atender a los enfermos, incluso ante las dificultades y peligros del camino.
Al concluir su homilía, León XIV hizo un llamado a continuar formando en la fe a niños y jóvenes, acompañar a las familias y brindar apoyo a los adultos mayores.
Finalmente, encomendó al pueblo uruguayo a la protección de la Virgen de los Treinta y Tres, en una celebración marcada por la participación de miles de fieles y por el llamado del Pontífice a construir una Iglesia más unida, cercana y comprometida con quienes más lo necesitan.