Fentanilo, la droga que carcome en silencio

Una guarida de adictos al fentanilo y la heroína, se ha vuelto la zona del Templo de la Merced de Atlixco, Puebla, un conjunto conventual dañado desde el sismo de 2017.

El equipo de Ciro Gómez Leyva de Imagen Noticias, visitó este lugar que ya fue desincorporado del patrimonio del gobierno federal y vendida a particulares que alteraron la arquitectura original sin que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) interviniera.

Tiempo después funcionó como antro durante varios años, sin embargo, actualmente se encuentra repleto de basura, cascajo y una multitud de jeringas con las que las personas que habitan ahí en situación de indigencia, se suministran la droga.

Se pudo observar que además del abandono de inmuebles históricos, también existe la marginación de personas que utilizan este recinto mercedario como escondite para poder ingestar enervantes.

Juan Martín, una de las personas en situación de calle entrevistada, tiene un año viviendo bajo las ruinas. “Antes de que fuera el bar Bombasi era un convento, pero ahorita son las ruinas del Bombasi, aquí eran los baños”.

Dice que cuando usa drogas es cuando le empiezan a venir recuerdos dolorosos, por lo que hay gente que le insiste en ingerirlas “para olvidar”. Señala que el cristal es la droga que más le afecta en los sentidos, cuyo precio ronda entre los 50 y 100 pesos.

Se desconoce si las personas que viven marginadas en el exconvento se encuentran en algún registro gubernamental.

La última encuesta sobre drogas sintéticas, alcohol y tabaco en México, corresponde al año 2016, en la que se estableció que más 105 mil mexicanos usaban opiáceos, que es el grupo químico al que pertenece el fentanilo, mientras que en Estados Unidos se registraron 150 mil muertes por el consumo de esta droga.

Fuente: Excélsior