CJNG llega a Sierra Tarahumara para enfrentar al Cártel de Sinaloa

El Cártel Jalisco Nueva Generación anunció su llegada a la Sierra Tarahumara, para enfrentar al Cártel de Sinaloa tras el asesinato de los dos sacerdotes jesuitas.

Por medio de pintas hicieron visible su presencia, lo cual acrecentó el terror que de por sí ya se vive en la zona tras el crimen contra los religiosos.

La agencia Proceso dio a conocer el hecho desde Cerocahui, Chihuahua, donde las autoridades estatales y federales todavía buscan, sin éxito, a José Noriel Portillo Gil, El Chueco, señalado como el responsable del doble crimen.

Este personaje controla el municipio de Urique, parte de Sinaloa y Guazapares desde hace más de 10 años, de donde han huido familias completas de mestizos y rarámuris, a quienes grupos armados les han arrebatado sus tierras sin que las autoridades de ningún nivel intervengan.

En Urique, desde el 2014 ordenó a las autoridades incorporar a sus allegados a la nómina del ayuntamiento, según denunciaron habitantes de la comunidad El Churo ante la Comisión de Solidaridad y Defensa de Derechos Humanos.

En febrero de 2016 el presidente seccional de Bahuichivo, Noel González, huyó del pueblo tras recibir amenazas del grupo del Chueco, que él había propiciado la instalación de un retén temporal del Ejército.

Tenía una tienda de abarrotes y una tortillería. Se fue con su esposa y sus cuatro hijos; los empleados de sus negocios también huyeron.

El grupo delictivo obligaba a empresarios de Urique y municipios circundantes a ceder habitaciones a los integrantes del cártel y sus familias cuando arribaban a la zona (Proceso 2081).

Él y su gente impidieron durante un lustro el aprovechamiento forestal, según admitió el exdirector forestal del estado, Refugio Luna.

Testimonios recabados en las localidades indican que la organización criminal provocó el desplazamiento forzado de las familias indígenas de la comunidad El Manzano, Uruachi.

Esto es un extracto del reportaje publicado por la revista Proceso y en el que se demuestra que, tras dos gobiernos estatales y tres gobiernos federales, nunca hubo intervención del Estado Federal para detener esta situación.

El actual régimen de Andrés Manuel López Obrador también tenía ya conocimiento de estos hechos, pero nunca hubo una intervención directa para enfrentar a las bandas criminales que ya se extienden por todo el país.