Astrónomos han logrado obtener valiosa información sobre los primeros momentos del Universo gracias al descubrimiento de la galaxia Firefly Sparkle, ubicada a más de 13,000 millones de años luz de distancia. Este hallazgo, publicado recientemente en la revista Nature, ha arrojado nuevos datos sobre la formación de las primeras galaxias, con el apoyo fundamental del telescopio espacial James Webb (JWST).
Firefly Sparkle, una galaxia formada solo 600 millones de años después del Big Bang, tiene una masa aproximadamente 10,000 veces menor que la de la Vía Láctea, lo que la hace menos brillante y más difícil de observar. Sin embargo, gracias a la tecnología avanzada del JWST y el fenómeno de lente gravitacional, que amplifica la luz de objetos distantes, los astrónomos han podido estudiar en detalle esta galaxia remota.
El JWST, con su capacidad para observar en el infrarrojo, ha permitido detectar objetos fríos y distantes, como los que existían en el universo primitivo. En este caso, el uso de espectrometría y lentes gravitacionales permitió determinar que Firefly Sparkle se encuentra a un desplazamiento al rojo de 8.3, lo que la sitúa en los primeros 600 millones de años del cosmos.
El equipo de astrónomos que realizó estas observaciones está compuesto por investigadores de Bangladesh, Canadá, Dinamarca, Japón, Eslovenia y Estados Unidos. Además de Firefly Sparkle, los científicos han identificado dos galaxias vecinas, conocidas como “Luciérnaga-Mejor Amiga” y “Luciérnaga-Nueva Mejor Amiga”, ubicadas a distancias de 6,000 y 40,000 años luz, respectivamente.
Aunque Firefly Sparkle es más pequeña y tenue que otras galaxias, los investigadores sugieren que podría ser una galaxia joven y rica en gas, en sus primeras etapas de formación. Con una masa estelar equivalente a 10 millones de veces la del Sol, esta galaxia ofrece una visión única del amanecer cósmico, un período crucial para la evolución del universo.
Brian Welch, astrónomo de la NASA y la Universidad de Maryland, destacó que aunque aún es incierto el destino de Firefly Sparkle y sus galaxias vecinas, el estudio de estas formaciones tempranas podría proporcionar importantes pistas sobre la evolución de la Vía Láctea y otros aspectos fundamentales del cosmos.