Un tiroteo masivo ocurrido el 1 de enero en Cetinje, Montenegro, dejó al menos 10 personas muertas, entre ellas dos niños, y cuatro heridas de gravedad. El autor del ataque, identificado como Aco Martinovic, fue hallado horas después con heridas en la cabeza, aparentemente producto de un intento de suicidio, y murió poco después en el hospital al que fue trasladado.
El suceso tuvo lugar a unos 30 kilómetros al noroeste de la capital, Podgorica, y comenzó después de una disputa en una taberna local. Martinovic continuó su ataque en tres lugares adicionales de la ciudad, causando la muerte de víctimas, algunas de las cuales eran familiares del propio tirador, incluidos los hijos del propietario de la taberna. El ministro del Interior, Danilo Saranovic, confirmó que al menos 10 personas perdieron la vida, mientras que algunos medios locales reportan hasta 12 víctimas mortales: siete hombres, tres mujeres y dos menores.
Según informes, Martinovic tenía un comportamiento errático y había sido detenido previamente por posesión ilegal de armas. Después de cometer el crimen, huyó del lugar con una pistola en mano, lo que desató una amplia operación policial para localizarlo. Finalmente, fue encontrado con graves heridas en la cabeza y falleció poco después de ser trasladado a un hospital.
El primer ministro montenegrino, Milojko Spajic, lamentó la tragedia y anunció tres días de duelo nacional. Además, adelantó que propondrá una prohibición total de la posesión de armas por parte de civiles como medida para prevenir futuros incidentes de este tipo.
Aunque los tiroteos masivos son poco frecuentes en Montenegro, el país ha sido escenario de un incidente similar en 2022, cuando 11 personas, incluidos dos niños, murieron en otro tiroteo. A pesar de las estrictas leyes sobre armas, en los Balcanes Occidentales circulan muchas armas ilegales, muchas de las cuales provienen de los conflictos bélicos que marcaron la desintegración de la antigua Yugoslavia.